La Finca Integrada Orgánica – Una “locura” que creció

Archivado en: Historias EARTH
Fecha: 29 de agosto de 2016

En 1995, los profesores pioneros de la Universidad EARTH tuvieron una loca idea.

Desde los inicios de EARTH el principal enfoque fue la agricultura sostenible. Sin embargo, algunas personas vieron la oportunidad de llevar ese modelo al siguiente nivel y crear una granja completamente auto sostenible, que fuera exclusivamente orgánica. La idea era usar las granjas integradas familiares (esencialmente como las personas han practicado la agricultura durante siglos) como un modelo para la Finca Orgánica José Elías Sánchez, o como se le llama comúnmente, la “FIO”.

La FIO lleva el nombre de José Elías Sánchez, (1927-1999), director emérito de EARTH, por sus contribuciones al desarrollo sostenible en la región tropical húmeda. En la foto, el Dr. Norman Brown y la viuda de Sánchez revelan la placa de la dedicatoria).

La FIO lleva el nombre de José Elías Sánchez, (1927-1999), director emérito de EARTH, por sus contribuciones al desarrollo sostenible en la región tropical húmeda. En la foto, el Dr. Norman Brown y la viuda de Sánchez revelan la placa de la dedicatoria.

Este plan surge antes de las tendencias de “comida orgánica” que vemos en la cultura gastronómica actual. Jorge Arce, uno de los profesores que fundó la FIO, recuerda lo que las personas solían creer de este plan: “Mucha gente dijo que este proyecto era imposible. Nos llamaban locos. Decían que no podíamos hacer agricultura orgánica aquí, que nunca se había hecho antes. En eso tenían razón; en esta zona era algo que no se había hecho jamás”.

Para ser considerada orgánica, una finca y sus productos deben cumplir una serie de requisitos. “Tienes que demostrar que el suelo está libre de químicos. Hay que contratar una agencia externa que ratifique tu estatus como orgánico. Debes pagar por este servicio, el cual es costoso. Además, debes probar que cada empleado de la finca sigue las reglas de la producción orgánica, que difiere de otros tipos de producción. Tienes que ser organizado porque se debe demostrar toda la metodología”, explicó Arce.

Entonces, ¿por qué someterse a todo esto?

La FIO de la Universidad EARTH imita el diseño de una granja familiar pequeña. Muchos estudiantes crecen en este modelo y, al graduarse, regresan a estas fincas a poner a prueba su eficiencia y productividad. Arce creyó que los estudiantes necesitaban un lugar para conocer y experimentar qué es lo que funciona mejor en una producción orgánica.

“La FIO les da a los estudiantes oportunidades interesantes. Queríamos hacerles ver que la agricultura convencional no es la única opción que tienen. También pueden tomar la decisión de estudiar maneras alternativas de hacer agricultura. No estamos diciéndoles qué es mejor o peor, tienen que decidir por sí mismos qué les gusta y qué no. Como universidad, tenemos la obligación de darles todas las opciones”.

El profesor Arce con algunos estudiantes en la plantación de banano orgánico

El profesor Arce con algunos estudiantes en la plantación de banano orgánico

20 años más tarde…

Hoy, el encargado de la FIO es Arnoldo Ávila. Él supervisa más de una docena de proyectos estudiantiles que incluyen tilapias, pollos, cerdos, vacas, yuca, frijoles, cacao, hierbas, lechuga, cebolla y tubérculos. También la experimentación con diferentes tipos de suelo, mandalas y agricultura bio intensiva, producción de biochar, además del desarrollo de un banco de semillas y el uso de fuentes de energía alternativa como paneles solares.

La finca mide 18 hectáreas, pero solo ocho están siendo usadas para los proyectos estudiantiles. Aunque es un área relativamente pequeña, la FIO alberga una gran cantidad de biodiversidad y es la representación viva de 20 años de desarrollo agrícola vanguardista.

Arnoldo Ávila, director de la FIO en la sección bio intensiva de la granja.

Arnoldo Ávila, director de la FIO en la sección bio intensiva de la granja.

“La idea de una granja integrada es crear un circuito cerrado donde las plantas, los animales y la producción agrícola sean interdependientes entre sí. Por ejemplo, en la producción de cacao se utilizan las semillas para nuestro producto, pero el 80% de la planta de cacao es una cáscara que no se utiliza. Nosotros la procesamos para hacer fertilizante líquido, o para extraer pectina para hacer mermeladas y también hacemos té a base de la cáscara. Estamos tratando de aprovechar todo lo que normalmente sería descartado en otras operaciones agronómicas”, explica Ávila.

Los estudiantes también descubren cómo agregarle valor a sus productos en la FIO. Han aprendido a caramelizar semillas de cacao, un proceso relativamente sencillo que crea un producto delicioso, que vende más que el cacao crudo.

En la FIO, Ávila está abierto a la experimentación. Se les motiva a los estudiantes a crear su propia metodología y a probar sus ideas. Por ejemplo, después de fermentar la semilla de cacao, el productor debe dejarla secar. Comúnmente, este proceso requiere gas o energía eléctrica, pero un estudiante decidió desarrollar un sistema utilizando paneles solares.

Otro estudiante está usando otro método “artesanal” empleando luz solar directa, y ambos estudiantes están comparando la efectividad de sus técnicas respectivas.

En la FIO también se experimenta con diferentes tipos de fertilizantes. Uno de estos se llama biochar, que es un carbón vegetal almacenado en el suelo, y es un medio para eliminar el dióxido de carbono de la atmósfera. Esta madera cristalizada es creada a través de un proceso de calentamiento sin oxígeno. “En lugar de dejar que el carbón se vaya nuevamente hacia la atmósfera –lo que incrementa la huella de carbono- es enviado al suelo, enriqueciéndolo”, explicó Ávila.

El biochar debe ser calentado lentamente en un proceso específico con poco oxígeno.

El biochar debe ser calentado lentamente en un proceso específico con poco oxígeno.

La FIO también dirige experimentos de compostaje con lombrices, los cuales son mucho más ricos en nutrientes que otros tipos. “Es alimento puro para la planta”, dijo Ávila.

Mientras que la FIO es una prueba extraordinaria de dos décadas de arduo trabajo por parte de los estudiantes, los trabajadores de la finca y la facultad, ambos Ávila y Arce le ven nuevas oportunidades de crecimiento.

“En mi opinión, solo estamos empezando. Estamos diversificando la finca y abarcando áreas que no habían sido usadas antes, así podremos producir más”, dijo Ávila.

Aunque la FIO actualmente le vende muchos de sus productos a la cafetería de la Universidad (como cebollino, yuca, chile dulce, culantro, lechuga, calabaza, cacao en polvo, cúrcuma y jengibre) Ávila y a Arce quieren incrementar la producción.

Arce señaló que “las plantas producidas orgánicamente saben mejor y son más saludables. Además, sabes que es un producto que fue trabajado responsablemente y amigable con el medioambiente al mismo tiempo. Más de mil personas comen en nuestra cafetería todos los días y la meta es que nos compren todo lo que la finca orgánica produce. De esa manera, realmente puede llegar a convertirse en el modelo original de finca familiar; siendo EARTH esa familia”.

Es seguro decir que la FIO continuará representando la iniciativa y la dedicación a la agricultura sostenible que EARTH representa. “Lo único que es imposible es lo que no intentas. Y, aquí en la Universidad, tenemos la idea de que podemos lograr lo que los demás dicen que son solo locuras”, concluyó Arce.