Un banco con otro tipo de moneda

Archivado en: Historias EARTH
Fecha: 2 de noviembre de 2015

Cuando pensamos en ahorrar para el futuro, pensamos en cuánto dinero quiséramos tener en nuestras cuentas bancarias. En la Universidad EARTH dos individuos están pensando en un ahorro más verde, con un diferente tipo de cambio: semillas. David Molina (Promoción 2015, Costa Rica), en conjunto con Arnoldo Ávila, encargado de la Finca Integrada Orgánica, han desarrollado durante el último año un banco de semillas orgánicas con la idea de promover la seguridad alimenticia de las comunidades vecinas y fomentar la conservación de especies nativas.

El banco actualmente alberga alrededor de 60 variedades de semillas.

El banco actualmente alberga alrededor de 60 variedades de semillas.

Tradicionalmente, estos bancos se utilizan para almacenar semillas con el propósito de preservar su material genético y su biodiversidad. Además de este valioso servicio, éste banco de semillas tiene un objetivo adicional: incentivar el intercambio de semillas con las comunidades vecinas. Enseñándo a las personas a almacenar sus propias semillas y proporcionando una plataforma para el intercambio de estas, el Banco de Semillas promueve un sentido de comunidad, de autosuficiencia y un mayor aprecio por la conservación de la biodiversidad. En un futuro cercano, el cambio climático obligará a los agricultores a adaptar sus métodos de producción y la genética de las plantas que hayan sobrevivido por miles de años va a ser crucial en este proceso.

Arnoldo nos cuenta que, “El concepto no es mantener las semillas en un frasco por diez o doce años y eventualmente sembrarlas. La idea es que se siembren de forma contínua, cosechándolas y haciendo uso de sus frutos, para así alamcenar una parte de las nuevas semillas y continuar el proceso.”

De acuerdo con sus profesores, David ha estado interesado en el desarrollo de un banco de semillas desde su primer año en la Universidad. Su interés en este tema se despertó por primera vez en el Centro de Agricultura Orgánica del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) en Cartago, Costa Rica, donde estudió durante cinco años. Trabajó de cerca con el director, Fabián Pacheco, en el banco de semillas del INA, llamado “Casa de Semillas”, donde ganó amplia experiencia.
El modelo de “Casa de Semillas” ha servido como ejemplo para el desarrollo del banco de semillas aquí en la Universidad EARTH.

David Molina (Promoción 2015, Costa Rica) y Arnoldo Ávila, encargado de la Finca Integrada Orgánica, posan en frente del banco de semillas orgánicas.

David Molina (Promoción 2015, Costa Rica) y Arnoldo Ávila, encargado de la Finca Integrada Orgánica, posan en frente del banco de semillas orgánicas.

Durante los intercambios de semillas, varios de los cuales ya han tenido lugar en EARTH, las personas tienen la oportunidad de aprender acerca de especies poco comunes y dfíciles de encontrar. Asimismo aprenden a reintroducir especies nativas que no son tan reconocidas actualmente.  Se espera también que esta plataforma sirva para educar acerca de las diferentes técnicas de conservación de semillas que son de baja tecnología y bajo costo. Estos talleres brindarán a las personas las habilidades necesarias para crear y mantener sus propios bancos de semillas, y eliminarán la dependencia de la compra de semillas costosas cuando llega el momento de la siembra.

Este tipo de independecia es muy importante para David, quien cree que los bancos de semillas son cada vez más necesarios para combatir problemas como la mala nutrición y la inseguridad alimenticia.

“En muchos países del mundo las personas sufren de problemas nutricionales relacionados con el control de las semillas”, dice Molina, “este tipo de bancos son importantes porque permitirán que los agricultores siempre tengan semillas, y que las semillas se adapten a las necesidades y climas específicos.” 

El método que se utiliza para almacenar las semillas en la finca orgánica es simple y rentable. Todas las semillas son etiquetadas y almacenadas en frascos de vidrio en una habitación con temperatura controlada. Para mantener a las semillas libres de cualquier agente nocivo (hongos, bacterias, o enfermedades), se coloca un trozo de algodón empapado en alcohol adentro del frasco, se enciende en fuego y luego se sella. La llama consume todo el oxígeno adentro del frasco, protegiendo a la semilla de cualquier plaga.

“La mejor manera de conservar las semillas es sembrándolas; de una semilla se pueden cosechar miles.”

“La mejor manera de conservar las semillas es sembrándolas; de una semilla se pueden cosechar miles.”

El banco actualmente alberga alrededor de 60 variedades de semillas. Entre estas se pueden encontrar una selección de flores nativas, 10 variedades de frijol, tres tipos de maíz, nueve variedades de arroz – algunos de los cuales pueden ser cultivadas sin inundaciones-, amaranto y otros granos. Ya tienen bastantes semillas para dar inicio a sus operaciones pero quieren conseguir una mayor cantidad y variedad para estar en pleno funcionamiento y así asegurarse de tener suficientes para el intercambio y para regalar, conservando la integridad del banco.

Se espera poder lograr todo esto antes del 11 de noviembre de este año, cuando Molina y Ávila tienen previsto celebrar la gran inauguración del banco de semillas. Se invitará a los agricultores, miembros de la comunidad y a varias universidades a participar en los talleres y en el intercambio de semillas. Este evento animará a los agricultores a sembrar variedades nativas de todo tipo, porque “La mejor manera de conservar las semillas es sembrándolas; de una semilla se pueden cosechar miles” reflexiona Arnoldo.