Largos meses lejos de EARTH

Archivado en: Noticias EARTH
Fecha: 29 de septiembre de 2020

En diciembre del 2019, el profesor José Cristino Melgar pidió un cuatrimestre sabático para dejar Costa Rica y viajar a Honduras, su país. Él, su esposa Martha Araceli, y sus dos hijos Andrea y Eduardo, empacaron todo lo necesario para pasar unos meses fuera de casa. Manejaron durante dos días y llegaron a su destino. Todo estaba planeado: José Cristino y Martha se iban a quedar en Honduras hasta mediados de abril y sus hijos tomarían un vuelo para regresar a Costa Rica en enero y retomar sus clases universitarias. Pero en marzo la pandemia por COVID-19 golpeó a Centroamérica y los planes de la familia Melgar Amaya, y del resto del mundo, tuvieron que cambiar.

Retrato de José Cristino Melgar.

Retrato de José Cristino Melgar.

José Cristino es el profesor del curso Fitopatología. En una clase habitual antes de la pandemia, él y sus estudiantes pasaban la mayor parte del tiempo en las fincas didácticas del Campus de Guácimo, en los laboratorios y en giras por distintas zonas del país. En abril retomó su clase a la distancia y como todos los y las profesoras de EARTH, tuvo que adaptar su plan de estudios a la virtualidad. No fue fácil, principalmente para José Cristino, que dice que ha tropezado dos veces con la misma piedra.

Lo dice refiriéndose a dos historias de aprendizaje: cuando estaba en el colegio, se negaba a aprender inglés porque no le gustaba la política de Estados Unidos. Dice que era joven y testarudo. Con el tiempo se dio cuenta de que muchas puertas se cerraban frente a él por esa actitud y decidió hacer un cambio, aprendió inglés y obtuvo su maestría en la Universidad Estatal de Mississippi y un doctorado en la Universidad de Purdue, ambas en Estados Unidos.

José Cristino Melgar junto a su esposa y sus dos hijos.

José Cristino Melgar junto a su esposa y sus dos hijos.

La segunda historia está relacionada con su proceso actual: José Cristino se negó por muchos años a la virtualidad. Pensaba que él ya tenía suficiente con el campo, el laboratorio, y las plantas. Cuando llegó la pandemia, se dio cuenta de que otra vez se estaban cerrando puertas por no abrirse al mundo virtual y entonces hizo el cambió, con el apoyo de sus colegas, se actualizó y aprendió sobre herramientas digitales, utilizó su banco de fotografías para explicar todos los temas importantes de su clase, hizo giras virtuales en las que mostró las enfermedades de cada cultivo tradicional de un determinado lugar.

Una clase presencial que el profesor supervisó de manera virtual.

Una clase presencial que el profesor supervisó de manera virtual.

Cuando los estudiantes comenzaron a regresar a una semi-presencialidad paulatina, José Cristino daba clases por Zoom mientras ellos y ellas se encontraban en el laboratorio. Por medio de dos computadoras y con ayuda de otras personas, él seguía los procesos de aprendizaje de sus estudiantes, observaba lo que hacían en clase y los guiaba para lograr los resultados esperados. A pesar de la distancia, José Cristino logró ser resiliente y adaptarse a las condiciones, al igual que todos sus estudiantes.

El profesor en una clase presencial, después de haber cumplido con la cuarentena preventiva.

El profesor en una clase presencial, después de haber cumplido con la cuarentena preventiva.

El 23 de agosto, después de largos meses de espera, él y su esposa lograron cruzar las fronteras y volver al Campus de Guácimo. Al regresar, realizaron una cuarentena preventiva solicitada por el Ministerio de Salud de Costa Rica. Ahora José Cristino se adapta a la nueva normalidad dentro del campus y agradece todo el aprendizaje que esta experiencia le ha traído.