Como parte del curso Experiencia Profesional, estudiantes de la Universidad EARTH trabajan en proyectos que conectan el aprendizaje académico con necesidades del entorno, enfrentándose a decisiones técnicas, productivas y de mercado desde escenarios concretos.

Ese es el caso de nuestras estudiantes Edith Villatoro, Tayra Camel y Débora Flores (Promoción 2026, Guatemala), quienes desarrollaron una propuesta de diversificación de sabores para yogur griego artesanal para apoyar el emprendimiento externo OLI LAC. Su experiencia se llevó a cabo en la Unidad Académica de Valor Agregado, específicamente en los Escenarios de Aprendizaje de la Planta de Lácteos y el Laboratorio de Procesamiento de Alimentos, donde trabajaron en el diseño, prueba y ajuste de nuevos productos.

El proyecto surgió a partir de una necesidad identificada por la emprendedora Karla Casasola, quien produce este tipo de yogur natural bajo la marca OLI LAC desde Turrialba, Costa Rica, y buscaba dar el siguiente paso: incorporar nuevos sabores desarrollados a partir de materias primas que le permitieran diferenciar su producto y fortalecer su propuesta en el mercado. El vínculo que conectó a las estudiantes con el emprendimiento de Karla se dio a través del Programa de Desarrollo Comunitario (PDC) de EARTH. La propuesta fue valorada como una oportunidad de aprendizaje dentro del curso Experiencia Profesional, al responder a una necesidad concreta de un emprendimiento en crecimiento y permitir a las estudiantes desarrollar soluciones aplicadas en el ámbito de valor agregado. Además, el proyecto abrió la posibilidad de fortalecer vínculos con el emprendimiento, generando futuras oportunidades de colaboración académica.

“Karla quería empezar a hacer su propio saborizante natural, usando materias primas que tuviera cerca”, explica Edith, una de las estudiantes. A partir de ese punto, el trabajo del equipo se dirigió hacia proponer combinaciones, validar ideas y ajustar formulaciones según las condiciones del negocio, contando con el acompañamiento de profesoras y encargadas de área, quienes orientaron el proceso y apoyaron la validación técnica de las propuestas.

Entre las propuestas desarrolladas se encuentran mezclas como durazno con tomate de árbol, ciruela con mora y una combinación de piña, papaya y zanahoria, esta última destacando por integrar también algunos vegetales en el producto. Cada opción implicó múltiples pruebas para lograr sabor, textura y aceptación adecuada, entendiendo que el resultado final no siempre responde a la idea inicial, sino a un proceso de ajuste y aprendizaje continuo.

Pero el proceso no se limitó a la formulación. Las estudiantes también consideraron variables como costos, disponibilidad de materia prima y preferencias del mercado. “No es solo proponer un sabor diferente, sino que sea viable para el negocio y que su público lo acepte”, comenta Tayra. Trabajar directamente con Karla, la emprendedora, fue parte clave del aprendizaje. La comunicación constante les permitió ajustar sus propuestas a las necesidades del negocio, entendiendo que cada decisión debía responder a un contexto productivo específico.



Además, la experiencia implicó el uso de conocimientos adquiridos en distintos cursos, desde química y procesamiento de alimentos hasta manejo de materias primas y control de calidad. “Aquí todo se conecta. Tenemos que ver desde el pH hasta la calidad de la fruta que usamos”, señala Débora. El trabajo en equipo también fue fundamental, destacando habilidades como la organización y la capacidad de estructurar procesos para que sean replicables dentro del modelo de negocio.

Más allá del desarrollo técnico, la experiencia tuvo un impacto personal. Para las estudiantes, trabajar junto a una emprendedora representó una oportunidad de aportar al crecimiento de otra mujer y de visualizar sus propios proyectos a futuro. “Es inspirador ver cómo alguien empieza y va creciendo, y poder ser parte de ese proceso”, comentan las estudiantes.

Al finalizar el proyecto, las estudiantes validaron la propuesta de sabores junto a la emprendedora, con el objetivo de transferir cada uno de los procesos desarrollados, de manera que pueda replicarlos de forma autónoma en su negocio. Se espera que estas nuevas propuestas formen parte de su estrategia de diversificación y valor agregado, fortaleciendo el crecimiento de OLI LAC.

Este tipo de experiencias reflejan cómo los Escenarios de Aprendizaje en EARTH fortalecen el conocimiento técnico, mientras impulsan la formación de las y los estudiantes en empresarialidad. A lo largo de estos procesos, desarrollan la capacidad de identificar oportunidades, transformar recursos en productos con valor y tomar decisiones que impactan directamente modelos de negocio. Este aprendizaje les permite proyectarse más allá de la Universidad: desarrollar y liderar sus propios emprendimientos en sus países de origen, generar empleo y aportar al desarrollo de sus comunidades. Así, la experiencia se convierte en una herramienta para construir soluciones sostenibles para los sistemas alimentarios.

Concurso interno y externo

Responsabilidades

  • Atender y reparar averías eléctricas, asegurando el restablecimiento oportuno del servicio.
  • Gestionar la solicitud de materiales y repuestos necesarios para la ejecución de labores de mantenimiento eléctrico.
  • Brindar apoyo en trabajos de mantenimiento eléctrico de media y alta tensión, bajo supervisión.
  • Apoyar en la revisión básica de sistemas de aire acondicionado y coordinar con el personal especializado cuando corresponda.
  • Colaborar en el mantenimiento de sistemas de bombeo de agua (pozos).
  • Brindar soporte en el mantenimiento básico de equipos de lavandería (lavadoras y secadoras).

Requisitos

  • Técnico Medio en Electricidad Residencial o afines.
  • Al menos dos años de experiencia en labores similares.
  • Licencias B1, C2 y vehículo propio.
  • Disponibilidad para trabajar horas extras, feriados y/o fines de semana.
  • Residente de la zona de Pocora, o lugares cercanos.

Por favor, indicar en el asunto el nombre del puesto: Técnico en Mantenimiento Eléctrico, Guácimo.

Competencias/calificaciones

  • Título universitario en áreas relacionadas con la administración en educación superior u otro campo relacionado, Preferiblemente con postgrado en áreas afines.
  • Experiencia y liderazgo demostrado (3-5 años) en roles similares y conocimiento de las tendencias actuales de procesos de admisiones en educación superior a escala internacional.
  • Excelentes habilidades de comunicación e interpersonales que le permitan interactuar con los candidatos, miembros de facultad, colaboradores, estudiantes, padres de familia y cualquier otro actor del proceso de admisiones.
  • Capacidad para trabajar en un entorno bajo presión y compromiso con el cumplimiento de metas.
  • Fuertes habilidades administrativas y organizativas.
  • Vocación de trabajo en entornos multiculturales.
  • Proactividad y creatividad: capacidad para anticipar necesidades y desarrollar soluciones creativas a los problemas que puedan surgir.
  • Alineamiento con la misión y valores de la institución.
  • Bilingüísmo (inglés – español).
  • Manejo de plataformas tecnológicas que faciliten la gestión y la comunicación.


Responsabilidades

  • Liderar el proceso de admisión de los programas académicos de la universidad, estructurando y garantizando la ejecución del Plan Anual de actividades de la unidad.
  • Liderar el equipo de trabajo de la Unidad de Admisiones.
  • Elaborar y dar seguimiento al presupuesto anual acorde a las políticas institucionales.
  • Formar parte del equipo de liderazgo académico.
  • Desarrollar e implementar políticas y procedimientos de admisión en coordinación con el Comité de Admisiones.
  • Coordinar la estrategia de orientación y asesoramiento a candidatos y familias.
  • Supervisar el registro, bases de datos y el sistema de información de admisiones.
  • Preparar, analizar y brindar informes de admisiones.
  • Garantizar la integración de la unidad con el Programa Académico como una parte esencial del mismo, generando una relación constructiva de la unidad con el resto de las unidades y programas de la universidad.
  • Coordinar el proceso de inducción y capacitación de miembros de facultad y personal que colaboran en el proceso.
  • Representar a la institución en eventos.

 

Criado en una granja en Zambia, Martinho Da Silva Tembo (Promoción 2018, Zambia), graduado del Programa de Becas de Mastercard Foundation, decidió continuar su educación superior en otro continente cuando aplicó a la Universidad EARTH. Conoció la Universidad a través de Kucetekela Foundation, quienes habían apoyado sus estudios de secundaria, y quienes lo motivaron a postularse debido a su formación agrícola y su potencial de liderazgo. Con un fuerte interés en la agricultura y abierto a nuevas experiencias, Martinho eligió esta oportunidad que lo llevaría lejos de casa y lo desafiaría de maneras desconocidas.

En la Universidad EARTH, la experiencia de Martinho fue mucho más allá de la formación técnica agrícola. Uno de los componentes más influyentes de sus estudios fue el curso Proyecto Empresarial, donde los estudiantes son responsables de desarrollar y gestionar empresas reales. Desde dar forma a ideas y asegurar recursos hasta supervisar operaciones y evaluar resultados, la experiencia exigía compromiso y responsabilidad en cada etapa. Desempeñó un papel central en la forma actual en que Martinho aborda la resolución de problemas, el liderazgo y el pensamiento a largo plazo.

Durante su último año, Martinho fortaleció aún más estas habilidades al desempeñarse como líder en el Escenario de Desarrollo Comunitario del curso Experiencia de Trabajo. Trabajar directamente con miembros de la comunidad fortaleció sus habilidades de comunicación y reforzó su compromiso de contribuir al progreso de los demás. Este sentido de responsabilidad se convirtió en un valor duradero que continuó guiando sus acciones después de graduarse.

Durante su último año, Martinho fortaleció aún más estas habilidades al desempeñarse como líder en el Escenario de Desarrollo Comunitario del curso Experiencia de Trabajo. Trabajar directamente con miembros de la comunidad fortaleció sus habilidades de comunicación y reforzó su compromiso de contribuir al progreso de los demás. Este sentido de responsabilidad se convirtió en un valor duradero que continuó guiando sus acciones después de graduarse.

Inmediatamente después de graduarse, Martinho trabajó como pasante en dos fincas lecheras en Michigan y Dakota del Norte, en Estados Unidos. Estos roles le brindaron experiencia práctica en operaciones agrícolas a gran escala y reforzaron su comprensión de los sistemas de producción, la eficiencia y la disciplina. Después de esta experiencia, obtuvo una beca completa para cursar una maestría en Nutrición Animal en la Universidad de Manitoba, en Canadá. Sin embargo, a inicios del 2020, los aeropuertos cerraron debido a la pandemia de COVID-19, lo que le impidió iniciar el programa.

Martinho vivía en México en ese momento, y se enfrentó a un periodo prolongado de incertidumbre mientras esperaba autorización para trabajar. Tenía opciones limitadas de empleo formal, por lo que decidió utilizar su tiempo de manera intencional. Asimismo, siempre tuvo un interés por la tecnología, por lo que decidió formarse de manera autodidacta en ingeniería DevOps (de software) a través de diversos cursos en línea y práctica constante. Su aprendizaje se centró en infraestructura en la nube, automatización y sistemas de producción, lo que le permitió desarrollar habilidades prácticas mediante disciplina y perseverancia.

Durante este periodo de espera, Martinho también decidió comenzar a enseñar a otros. Ya que contaba con tiempo disponible y una base técnica en tecnología, compartió sus conocimientos con personas a su alrededor, incluyendo otros graduados de EARTH; en total formó a más de seis ingenieros DevOps en México. Varias de las personas a las que apoyó lograron posteriormente obtener empleos técnicos, generar ingresos estables y mejorar la seguridad financiera de sus familias. Lo que comenzó como una forma de mantenerse activo durante un periodo limitado se transformó en una manera significativa de multiplicar su impacto a través del aprendizaje basado en habilidades. “Cuando ves que has cambiado la vida de alguien, eso es suficiente inspiración para seguir haciendo más”, reflexiona.

Actualmente, Martinho continúa desarrollándose como ingeniero DevOps y vive con su familia en Mérida, México. A través de su trabajo, genera ingresos que invierte activamente en Zambia. Ha adquirido cuatro fincas en su país de origen y planea hacerlas autosuficientes, con operaciones especializadas en diferentes productos agrícolas. Su objetivo va más allá del retorno financiero: incluye la creación de empleo y la estabilidad a largo plazo para las familias en las comunidades cercanas.

Como graduado del Programa de Becas de Mastercard Foundation, Martinho reflexiona sobre el impacto de invertir en la educación, el liderazgo y las personas guiadas por valores. Su trayectoria demuestra cómo los graduados del programa pueden adaptarse a desafíos globales, aplicar habilidades en distintos sectores y crear oportunidades que trascienden lo individual. De cara al futuro, mantiene su compromiso de desarrollar sistemas técnicos y agrícolas que fortalezcan comunidades y amplíen oportunidades en Zambia y más allá.

Jean Fernando Randriamiajason (Promoción 2018, Madagascar), graduado de la Universidad EARTH y del Programa de Becas de Mastercard Foundation, creció rodeado de agricultura. Aunque casi el 90% de la población de Madagascar trabaja en este sector, la mayoría de las personas, incluidos sus padres, dependen de la agricultura de subsistencia. Para Fernando, sus padres siempre fueron un ejemplo de resiliencia frente a las dificultades económicas, y siempre lo animaron a él y a sus hermanos a estudiar y trabajar con empeño para hacer realidad su visión. “Siempre tuve una meta: ayudar a quienes pueda y nunca renunciar a mis sueños”.

Fernando se sintió atraído a EARTH cuando una persona representante de la Universidad visitó su colegio, African Leadership Academy, en Sudáfrica. Motivado por sus padres, por su pasión por la sostenibilidad ambiental y por su cercanía con la agricultura, vio una oportunidad para impactar el futuro de su familia y de su comunidad mediante la innovación y el emprendimiento. Después de conocer el plan de estudios de EARTH, en particular su énfasis en tecnología agrícola avanzada, ciencia y sostenibilidad, supo que era el lugar indicado para él.

Ya en EARTH, Fernando se sintió inspirado por el principio de Aprender Haciendo. Recuerda cómo llevaba lo aprendido en clase al campo y cómo comprendía los conceptos al ensuciarse las manos, en lugar de limitarse al lápiz y el papel. También valoró mucho las giras académicas para visitar fincas y empresas fuera del Campus, donde podía ver cómo el plan de estudios cobraba vida en el mundo real. Sus profesores lo impulsaron a pensar críticamente y a hacer preguntas. “Cuando aprendes haciendo, ves cómo funcionan las cosas y cómo crear soluciones”, reflexiona.

Más allá de su desarrollo académico y profesional en EARTH, Fernando también se vio impactado por la manera en que la comunidad se unía a través de distintas actividades. Le encantaba en particular el evento Juegos EARTH, porque reunía a muchas personas para superar obstáculos divertidos y retadores como comunidad, además de competir en equipos en la versión de EARTH de los Juegos Olímpicos. Más adelante en su carrera profesional, cuando trabajó en una ONG comunitaria en Madagascar, Fernando incorporó un enfoque similar a ese para fortalecer el sentido de comunidad y la motivación.

Desde su graduación, Fernando ha tenido distintos puestos, principalmente apoyando el desarrollo comunitario y la protección marina en Madagascar. Su primer trabajo fue en una ONG enfocada en tratamientos sostenibles de laboratorio relacionados con la agricultura. Esa experiencia le planteó una pregunta que marcó el rumbo de su trabajo: ¿cómo proteger el ambiente marino y, al mismo tiempo, asegurar que la comunidad que vive a su alrededor tenga suficientes alimentos? Más adelante, Fernando comenzó a trabajar en una de las empresas agrícolas más grandes de Madagascar con un proyecto de cultivo de pulpo, donde pudo apoyar a agricultores de la comunidad proporcionándoles semillas e inversión para el cuido de sus fincas. Después, trabajó en la ampliación de la construcción de un puerto, con el objetivo de facilitar más oportunidades y mejores resultados para agricultores y comunidades. En cada uno de estos roles, Fernando ha puesto en práctica los valores que la Universidad EARTH le inculcó, especialmente la honestidad, la disciplina y el aprender haciendo, los cuales le han permitido generar un impacto positivo en quienes lo rodean.

Actualmente, Fernando trabaja para una empresa internacional de ecoturismo. Este interés profesional surgió a partir de su curso de Proyecto Empresarial en EARTH, donde él y sus compañeros gestionaron un negocio de ecoturismo en el Campus Guácimo y donde también tuvo la oportunidad de fortalecer sus habilidades de comunicación. En el futuro, Fernando espera contribuir al desarrollo del sector ecoturístico en Madagascar desde distintos frentes, generando oportunidades de empleo y promoviendo prácticas más sostenibles. Él ve esto como una oportunidad para impactar a la juventud y crear empleos para las futuras generaciones.

Fernando afirma que, sin el apoyo que recibió a través del Programa de Becas de Mastercard Foundation, no estaría donde está hoy. Se siente profundamente agradecido con Mastercard Foundation y con la Universidad EARTH por ayudarlo a alcanzar su sueño de cursar estudios superiores y hacer sentir orgullosos a sus padres, y por “apoyar a alguien que no tenía la oportunidad de ayudarse a sí mismo”.

Concurso interno y externo

Responsabilidades

  • Brindar apoyo a profesores en la preparación, entrega y recibo de materiales didácticos.
  • Brindar atención a estudiantes y público en general.
  • Elaborar informes, reportes y registros administrativos académicos.
  • Dar seguimiento a trámites administrativos.
  • Apoyar y participar en la coordinación de reuniones, giras y otras actividades académicas.
  • Apoyar en los procesos de compras, cotizaciones, pagos y control de suministros.
  • Velar por el buen estado del mobiliario e infraestructura académica.
  • Realizar otras tareas administrativas afines al puesto.

Requisitos

  • Técnico medio o diplomado como asistente administrativo/a, administración de empresas o carrera afin.
  • Aplicantes internos: al menos 1 año de laborar en la Universidad EARTH.
  • Aplicantes externos: al menos de 1 a 3 años de experiencia en puestos administrativos similares.
  • Manejo de Microsoft Office (Word, Excel, PowerPoint).
  • Licencia conducir B1.
  • Deseable con conocimientos básicos de inglés.

Por favor, indicar en el asunto el nombre del puesto: Asistente Administrativo/a, Guácimo.

En el marco del Día Internacional de la Mujer recordamos los logros sociales, económicos, culturales y políticos de las mujeres; a las pioneras que abrieron camino y a la fortaleza y determinación de jóvenes como IGIHOZO Kauthar Sabrina (Promoción 2029, Ruanda), becaria de Mastercard Foundation en la Universidad EARTH quienes representan la esperanza para el futuro.

Para Sabrina, estudiar y superarse siempre ha sido una forma de vida. Proviene de una familia de cinco hijos y al contar con una madre fuerte como guía, no recuerda un momento en el que no pensara en su futuro sabiendo que el camino para alcanzarlo dependía de ella misma, incluso en un mundo donde a veces se pensaba que las niñas no podían hacer lo mismo que los niños. “Siempre soñé con ir a la universidad”, comparte. “Siempre me gustó estudiar. Para mí, el estudio es uno de los pilares para mi futuro. Incluso en la escuela primaria pensaba en lo que quería hacer en la vida. En mi familia nunca me hicieron sentir que no podía hacer lo que quería”.

En el 2022, cuando Sabrina terminó la secundaria, enfrentaba una enfermedad que le impidió ingresar a la universidad de inmediato. En Ruanda, la educación universitaria es gratuita, pero no cuando se comienza después de haber esperado un tiempo tras terminar el colegio. “Fue difícil”, dice. “Muchas veces pensaba: ‘¿Por qué no estoy en la universidad?’”. Sin embargo, los obstáculos parecieron fortalecerla. Con esa actitud, las barreras se convirtieron en pequeños baches en el camino, no en bloqueos definitivos. Esperó con paciencia mientras su cuerpo comenzaba a recuperarse.

“Cuando empecé a sentirme mejor, comencé a buscar una beca”. Fue entonces cuando descubrió EARTH mientras investigaba programas universitarios en internet. Sabrina siempre se había interesado por distintos campos de la ingeniería y las ciencias. De niña observaba a sus abuelos criar ganado y cultivar una pequeña parcela donde producían maíz, papas y frijoles. Al conocer más sobre EARTH y la carrera en Ciencias Agrícolas, comprendió que el programa podía ser un paso hacia una profesión capaz de generar un impacto. Cuando en el 2025 recibió la noticia de que había sido seleccionada como becaria de Mastercard Foundation, supo que ese era el camino que estaba destinada a seguir.

A los 23 años, Sabrina es un poco mayor que el promedio de estudiantes de EARTH. Su madurez y claridad de propósito se hacen evidentes cuando habla de haber atravesado una enfermedad, de mudarse a otro continente para estudiar y de integrarse al entorno multicultural de EARTH. “Cuando llegué a Costa Rica en octubre, al principio fue un poco extraño. No era la primera vez que salía de Ruanda, pero sí la primera vez que salía del continente africano. El viaje fue muy largo y todo era nuevo para mí. Pero sabía que venir aquí era una oportunidad: aprender español, vivir con una familia costarricense y comenzar mis estudios. El ambiente multicultural no fue extraño porque la ciudad donde vivía tenía personas de muchos países y culturas. Eso, junto con la amabilidad de mi familia costarricense, hizo que la transición fuera más fácil”.

Sabrina señala a su madre como la mayor influencia en su vida y en la de sus hermanos. Su madre nunca presionó a sus hijos hacia roles de género tradicionales. “Ella quería que nos aseguráramos de trabajar por nuestro futuro. Nos animó a elegir el trabajo que nos gustara. Mi hermana mayor estudió ingeniería civil. Mi hermano es chef. Mi mamá siempre nos ha animado a hacer lo que amamos y aquello para lo que somos buenos. Nos enseñó que cada paso en nuestra vida aporta algo a ese objetivo”.

Mientras recordamos a quienes ampliaron las oportunidades para las mujeres, lo hacemos celebrando, pero también con la certeza de que aún queda trabajo por hacer para alcanzar una verdadera igualdad de género. Con jóvenes como Sabrina al frente, el futuro se vislumbra prometedor.

Cuando se le pregunta qué le diría a las personas más jóvenes que ella, Sabrina guarda silencio por un momento y luego responde con claridad: “Lo que les diría a las niñas es que el primer paso puede sentirse difícil. Piensen en aquello por lo que quieren ser recordadas y en lo que desean dejar en este mundo. Sé que no estamos hechas para hacerlo todo al mismo tiempo, pero debemos asegurarnos de que cada paso que damos esté sumando algo. Los obstáculos de la vida pueden detenernos, pero no podemos aceptarlos como finales. No podemos permitir que nos quiten los nutrientes de nuestros cultivos, del futuro que esperamos crear”.

Concurso interno y externo

Responsabilidades

  • Planificar y ejecutar el programa anual deportivo y recreativo.
  • Coordinar torneos, eventos y giras deportivas.
  • Supervisar al personal del complejo deportivo.
  • Gestionar el mantenimiento y uso del complejo deportivo.
  • Gestionar compras, contrataciones y proveedores.
  • Administrar el presupuesto del área.
  • Asegurar cumplimiento de normativas sanitarias y de seguridad ocupacional.

Requisitos

  • Licenciatura en Educación Física o Administración de Empresas.
  • Al menos 3 años de experiencia en posiciones similares.
  • Experiencia en administración de presupuestos, supervisión de personal y gestión de instalaciones deportivas.
  • Experiencia en coordinación de programas deportivos y recreativos.
  • Deseable certificación en primeros auxilios o seguridad deportiva.

Por favor, indicar en el asunto el nombre del puesto: Encargado/a Promoción Salud, Recreación y Deporte, Guácimo.

Un día antes de ser admitida en EARTH, Maken Love Mallebranche (Promoción 2027, Haití) soñó que recibía una buena y una mala noticia. Había pasado siete años de su vida aplicando a becas dentro y fuera de su país para poder ir a la universidad, así que sus sueños se mezclaban con la ansiedad de estar esperando una carta, una llamada o un correo electrónico con una respuesta definitiva. Una respuesta que podía cambiar el rumbo de su vida. Durante esos siete años no perdió el tiempo: su padre había fallecido y Maken, siendo la mayor en una familia con muchos hijos, se dedicó a trabajar para poder ayudar a su madre y a sus hermanos. Trabajó mucho pero sin perder de vista la intención de convertirse en una profesional en el campo agrícola.

Su amor por la agricultura surgió desde que era muy pequeña, cuando su padre y su abuelo la llevaban al campo y le mostraban cómo de una pequeña semilla podían surgir plantas verdes y hermosas, plantas que podían darle frutos dulces o vegetales frescos que luego comían todos juntos, en familia. Aprendió a ser observadora y a tener paciencia para ver cómo, con el tiempo, poquito a poco, sus plantas crecían. Ser testigo de la transformación de las semillas en campos llenos de cultivos le dio una vocación y un sueño. 

También fue consciente a temprana edad de lo difícil que podía ser el trabajo de campo y la comercialización de productos agrícolas, principalmente en un país como Haití que hace frente a consecuencias del cambio climático, a terremotos constantes y a una inestabilidad política que ha causado grandes olas de violencia e inseguridad. Maken quería ser parte del cambio, aunque fuese con pequeñas acciones. Quería dar apoyo a su madre, quien vende productos como plátano y maracuyá en un mercado local, y a otros pequeños productores que no tienen acceso a ingresos justos y que deben subsistir con los recursos mínimos, muchos de ellos en pobreza extrema y con altos niveles de desnutrición.

El día que su teléfono sonó y una voz le anunció que había sido aceptada en EARTH con una beca completa, Maken ya había recibido la mala noticia: había sido rechazada en una de las universidades a las que había aplicado. Quiso creer que su sueño se podía cumplir y que pronto recibiría otra llamada. Y así pasó. Por eso, cuando le dijeron “tienes un lugar asegurado en EARTH”, no pudo más que decir gracias gracias gracias, hasta que se quedó sin palabras, conteniendo la alegría y el llanto. 

Decir sí a EARTH fue fácil, pero lo que vino después estuvo lleno de miedos: para llegar a la universidad debía viajar a Puerto Príncipe, la capital de Haití, y salir del país en constante conflicto político. En las carreteras, los autobuses eran detenidos por grupos armados y, días antes del viaje, se habían registrado ataques. Cuando llegó el momento de partir, la despedida con su madre y su familia fue breve y emotiva, y aunque todos tenían un poco de miedo de lo que podría pasar en el camino, la apoyaron; había pasado muchos años esperando una oportunidad como esta. Durante el trayecto, intentaba mantener su compostura, pero la guiaba la certeza de que ese era su momento. Y lo fue. 

Hoy, como estudiante de tercer año, Maken no piensa solo en graduarse. Piensa en volver. Sueña con restaurar el manglar y la playa cercana a su comunidad, afectados por malas prácticas y por un terremoto reciente. Sabe que recuperar ese ecosistema no es solo una cuestión ambiental, sino también económica: muchas familias dependen de la pesca y del comercio que se genera alrededor de la costa. También quiere impulsar huertas escolares y programas de educación ambiental para que niños y jóvenes comprendan el valor de la tierra desde temprana edad, como ella lo hizo junto a su padre y su abuelo. Cree que el cambio empieza en lo local, escuchando a las y los pobladores, entendiendo sus necesidades reales, creando espacios participativos y horizontales. 

En cada aula, finca y experiencia que Maken tiene en EARTH, se escucha a sí misma diciendo gracias gracias gracias otra vez. Pero ahora no se queda callada ni se contiene. Ahora crece como crecían las plantas que sembraba de niña: fuerte y lista para dar fruto. 

Una profesora que reivindica la labor del cuido y balancea su carrera profesional con la maternidad. Una graduada que construye nuevas oportunidades y fortalece las voces del territorio rural. Una estudiante que ha liderado espacios dominados por hombres. Una funcionaria que ha conseguido hacerlo todo: estudio, trabajo de hogar, labores institucionales, tiempo para sí misma. Daniela, Mayra, Arianna y Olga son cuatro de las cientos de voces de mujeres que forman parte de EARTH y que, con grandes y pequeñas acciones, sostienen y transforman el mundo. 

En el marco del Día Internacional de la Mujer, compartimos sus historias:

La que materna y enseña

Para Daniela Astorga, profesora de Salud, Bienestar y Desarrollo Humano, no se puede hablar de género sin abordar el cuido y la maternidad. No porque todas las mujeres son o deban ser madres, aclara, sino porque a pesar de los cambios socioculturales a nivel mundial, el rol del cuido sigue vinculado a la experiencia femenina. Aunque ese trabajo doméstico pueda ser una carga pesada para las mujeres, Daniela cree que hay cualidades únicas que deben ser aplaudidas, como la capacidad de realizar las labores “silenciosas” y muchas veces invisibles dentro del hogar y, a la vez, mantenerse persistentes para poder estudiar, tomar una posición de liderazgo, salir a trabajar fuera de casa. 

Un día, en medio de una reunión de la facultad de EARTH, su hija llegó a buscarla. Yanine Chan, decana de la Universidad, se encontraba al frente y fue quien vio a la niña en la puerta y quien la invitó a pasar al salón para sentarse junto a su madre. Ese pequeño gesto significó muchísimo para Daniela y le reforzó algo que sostiene: las mujeres deben contar con ese apoyo estructural en todas las áreas, deben contar con redes, personas, líderes que hagan a las mujeres sentirse acuerpadas mientras ellas ejercen los distintos roles que forman parte de sus vidas. 

“Las mujeres, y principalmente las madres, necesitamos más empatía, como ese gesto tan bonito que tuvo Yanine, esas pequeñas acciones te hacen sentir acuerpada para seguir adelante”, cuenta. 

La que construye y lidera

Mayra Ruíz (Promoción 2000, Colombia) viene de una familia caficultora. Los conocimientos sobre el cultivo y la producción de café de alta calidad llegaron a ella siendo joven, como representante de una cuarta generación que mantiene viva esa tradición. Al graduarse de EARTH, quiso regresar a su pueblo y continuar con la labor cafetalera, sin embargo, el conflicto armado en su país hizo que Mayra tuviese que poner en pausa, por un tiempo, el sueño de volver a casa. Mientras tanto, trabajó en proyectos de desarrollo agrícola para impulsar la agroecología y la diversificación productiva. Más adelante, dirigió iniciativas de exportación agrícola en Bogotá y coordinó procesos en el sector cafetero en Tolima, uno de los departamentos más importantes para la producción de café en Colombia.

Abrirse paso como mujer en espacios históricamente masculinos no fue sencillo. “Cuando una mujer llega a estos ámbitos, muchas veces lo hace desde la duda que otros tienen sobre su capacidad”, explica. Para Mayra, cada decisión que tomaba debía ser justificada con resultados. Y cada propuesta implicaba un doble esfuerzo para ganar legitimidad. Aunque el trabajo fue arduo, valió la pena. 

Hace 11 años tomó una decisión que marcó un nuevo capítulo: regresar, finalmente, a su pueblo natal. Hoy lidera un proyecto de café de especialidad que integra producción, exportación y desarrollo e integración comunitaria. Trabaja con jóvenes rurales, impulsa procesos educativos en escuelas y promueve la conservación ambiental dentro del territorio. Según Mayra, la educación no debe ser  solo una herramienta individual de movilidad social, sino un compromiso colectivo con las comunidades de origen. Esa es una idea que abraza y así es como vive su liderazgo. 

La que comunica y empodera

Arianna Gutiérrez Cevallos (Promoción 2026, Ecuador) tiene dos hermanos agrónomos. Tal vez por eso, en un inicio, quiso seguir otro camino. Uno distinto al que conocía a través de ellos, sin embargo, después de vivir una experiencia inmersiva antes de tomar una decisión certera sobre su trayectoria profesional, descubrió que las Ciencias Agrícolas podían darle un espacio para acercarse a las comunidades y para construir su propia identidad. “Siento que la agronomía es un mundo en el que jamás vas a dejar de aprender y jamás te vas a aburrir”. 

En su paso por EARTH, Arianna ha asumido roles de liderazgo en distintos proyectos académicos. Durante la Pasantía que realizó en el tercer año de carrera, tuvo la oportunidad de coordinar la construcción de un invernadero junto a un equipo compuesto mayoritariamente por hombres. En ese proceso, no todas las indicaciones que ella les daba fueron recibidas con apertura, sino que se tuvo que enfrentar a comentarios irónicos y cuestionamientos a su autoridad. Lejos de retroceder, Arianna fortaleció su manera de comunicar y defender sus criterios técnicos. Entendió que el liderazgo también implica sostener la voz propia, incluso cuando el entorno no está acostumbrado a escucharla en una mujer joven.

A unos meses de graduarse, un sueño comienza a tomar forma: quiere regresar a su pueblo para impulsar modelos de economía circular, para compartir sus conocimientos en prácticas agrícolas sostenibles y para apoyar a pequeños productores. Cree en una agricultura con enfoque social y ambiental, y en la necesidad de que más mujeres participen en la toma de decisiones dentro del sector agropecuario.

La que sueña y persevera

Olga Brenes Reyes comenzó a trabajar en EARTH hace 30 años, cuando ella apenas tenía 20. Era la madre de un niño pequeño que estaba aprendiendo a caminar y a decir sus primeras palabras, y aunque ella también estaba joven, desde ese entonces tuvo que aprender a combinar las responsabilidades de la maternidad y del hogar con las de una nueva oportunidad laboral que la llenaba de ilusión. 

Así fue como empezó a trabajar en la central telefónica de la Universidad, mientras aprendía a hacer malabares con el tiempo para poder dejar la comida hecha, la ropa lavada, la casa en orden. Recuerda que dormía poco, pero que aun así, el trabajo le daba autonomía económica y el ímpetu de querer aprender cosas nuevas. Con el tiempo, pasó a trabajar como Asistente Administrativa en la Unidad de Mantenimiento, en donde durante años fue la única mujer del equipo. Y aunque era la única, siempre se sintió respetada. 

Olga ha visto crecer la institución, ha sido testigo del paso de casi todas las promociones graduadas y de la transformación de los espacios físicos del Campus Guácimo. Ella también ha crecido: tuvo otros hijos a los que ama, nietos que le han cambiado la vida y oportunidades que la han fortalecido, como lograr terminar la escuela secundaria y aprender otro idioma. Ahora se prepara para un nuevo reto: obtener un título universitario para la enseñanza del inglés. Su historia habla de constancia, disciplina y de una fuerza silenciosa que sostiene tanto la vida familiar como la institucional.

Cuatro historias distintas, cuatro trayectorias marcadas por decisiones valientes, aprendizajes y persistencia. Desde el aula, el territorio rural, los proyectos académicos o las labores administrativas, Daniela, Mayra, Arianna y Olga representan a las muchas mujeres que, día tras día, sostienen comunidades, familias e instituciones. Reconocer su trabajo no es un gesto simbólico: es un paso necesario hacia una sociedad más equitativa.

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