Una profesora que reivindica la labor del cuido y balancea su carrera profesional con la maternidad. Una graduada que construye nuevas oportunidades y fortalece las voces del territorio rural. Una estudiante que ha liderado espacios dominados por hombres. Una funcionaria que ha conseguido hacerlo todo: estudio, trabajo de hogar, labores institucionales, tiempo para sí misma. Daniela, Mayra, Arianna y Olga son cuatro de las cientos de voces de mujeres que forman parte de EARTH y que, con grandes y pequeñas acciones, sostienen y transforman el mundo. 

En el marco del Día Internacional de la Mujer, compartimos sus historias:

La que materna y enseña

Para Daniela Astorga, profesora de Salud, Bienestar y Desarrollo Humano, no se puede hablar de género sin abordar el cuido y la maternidad. No porque todas las mujeres son o deban ser madres, aclara, sino porque a pesar de los cambios socioculturales a nivel mundial, el rol del cuido sigue vinculado a la experiencia femenina. Aunque ese trabajo doméstico pueda ser una carga pesada para las mujeres, Daniela cree que hay cualidades únicas que deben ser aplaudidas, como la capacidad de realizar las labores “silenciosas” y muchas veces invisibles dentro del hogar y, a la vez, mantenerse persistentes para poder estudiar, tomar una posición de liderazgo, salir a trabajar fuera de casa. 

Un día, en medio de una reunión de la facultad de EARTH, su hija llegó a buscarla. Yanine Chan, decana de la Universidad, se encontraba al frente y fue quien vio a la niña en la puerta y quien la invitó a pasar al salón para sentarse junto a su madre. Ese pequeño gesto significó muchísimo para Daniela y le reforzó algo que sostiene: las mujeres deben contar con ese apoyo estructural en todas las áreas, deben contar con redes, personas, líderes que hagan a las mujeres sentirse acuerpadas mientras ellas ejercen los distintos roles que forman parte de sus vidas. 

“Las mujeres, y principalmente las madres, necesitamos más empatía, como ese gesto tan bonito que tuvo Yanine, esas pequeñas acciones te hacen sentir acuerpada para seguir adelante”, cuenta. 

La que construye y lidera

Mayra Ruíz (Promoción 2000, Colombia) viene de una familia caficultora. Los conocimientos sobre el cultivo y la producción de café de alta calidad llegaron a ella siendo joven, como representante de una cuarta generación que mantiene viva esa tradición. Al graduarse de EARTH, quiso regresar a su pueblo y continuar con la labor cafetalera, sin embargo, el conflicto armado en su país hizo que Mayra tuviese que poner en pausa, por un tiempo, el sueño de volver a casa. Mientras tanto, trabajó en proyectos de desarrollo agrícola para impulsar la agroecología y la diversificación productiva. Más adelante, dirigió iniciativas de exportación agrícola en Bogotá y coordinó procesos en el sector cafetero en Tolima, uno de los departamentos más importantes para la producción de café en Colombia.

Abrirse paso como mujer en espacios históricamente masculinos no fue sencillo. “Cuando una mujer llega a estos ámbitos, muchas veces lo hace desde la duda que otros tienen sobre su capacidad”, explica. Para Mayra, cada decisión que tomaba debía ser justificada con resultados. Y cada propuesta implicaba un doble esfuerzo para ganar legitimidad. Aunque el trabajo fue arduo, valió la pena. 

Hace 11 años tomó una decisión que marcó un nuevo capítulo: regresar, finalmente, a su pueblo natal. Hoy lidera un proyecto de café de especialidad que integra producción, exportación y desarrollo e integración comunitaria. Trabaja con jóvenes rurales, impulsa procesos educativos en escuelas y promueve la conservación ambiental dentro del territorio. Según Mayra, la educación no debe ser  solo una herramienta individual de movilidad social, sino un compromiso colectivo con las comunidades de origen. Esa es una idea que abraza y así es como vive su liderazgo. 

La que comunica y empodera

Arianna Gutiérrez Cevallos (Promoción 2026, Ecuador) tiene dos hermanos agrónomos. Tal vez por eso, en un inicio, quiso seguir otro camino. Uno distinto al que conocía a través de ellos, sin embargo, después de vivir una experiencia inmersiva antes de tomar una decisión certera sobre su trayectoria profesional, descubrió que las Ciencias Agrícolas podían darle un espacio para acercarse a las comunidades y para construir su propia identidad. “Siento que la agronomía es un mundo en el que jamás vas a dejar de aprender y jamás te vas a aburrir”. 

En su paso por EARTH, Arianna ha asumido roles de liderazgo en distintos proyectos académicos. Durante la Pasantía que realizó en el tercer año de carrera, tuvo la oportunidad de coordinar la construcción de un invernadero junto a un equipo compuesto mayoritariamente por hombres. En ese proceso, no todas las indicaciones que ella les daba fueron recibidas con apertura, sino que se tuvo que enfrentar a comentarios irónicos y cuestionamientos a su autoridad. Lejos de retroceder, Arianna fortaleció su manera de comunicar y defender sus criterios técnicos. Entendió que el liderazgo también implica sostener la voz propia, incluso cuando el entorno no está acostumbrado a escucharla en una mujer joven.

A unos meses de graduarse, un sueño comienza a tomar forma: quiere regresar a su pueblo para impulsar modelos de economía circular, para compartir sus conocimientos en prácticas agrícolas sostenibles y para apoyar a pequeños productores. Cree en una agricultura con enfoque social y ambiental, y en la necesidad de que más mujeres participen en la toma de decisiones dentro del sector agropecuario.

La que sueña y persevera

Olga Brenes Reyes comenzó a trabajar en EARTH hace 30 años, cuando ella apenas tenía 20. Era la madre de un niño pequeño que estaba aprendiendo a caminar y a decir sus primeras palabras, y aunque ella también estaba joven, desde ese entonces tuvo que aprender a combinar las responsabilidades de la maternidad y del hogar con las de una nueva oportunidad laboral que la llenaba de ilusión. 

Así fue como empezó a trabajar en la central telefónica de la Universidad, mientras aprendía a hacer malabares con el tiempo para poder dejar la comida hecha, la ropa lavada, la casa en orden. Recuerda que dormía poco, pero que aun así, el trabajo le daba autonomía económica y el ímpetu de querer aprender cosas nuevas. Con el tiempo, pasó a trabajar como Asistente Administrativa en la Unidad de Mantenimiento, en donde durante años fue la única mujer del equipo. Y aunque era la única, siempre se sintió respetada. 

Olga ha visto crecer la institución, ha sido testigo del paso de casi todas las promociones graduadas y de la transformación de los espacios físicos del Campus Guácimo. Ella también ha crecido: tuvo otros hijos a los que ama, nietos que le han cambiado la vida y oportunidades que la han fortalecido, como lograr terminar la escuela secundaria y aprender otro idioma. Ahora se prepara para un nuevo reto: obtener un título universitario para la enseñanza del inglés. Su historia habla de constancia, disciplina y de una fuerza silenciosa que sostiene tanto la vida familiar como la institucional.

Cuatro historias distintas, cuatro trayectorias marcadas por decisiones valientes, aprendizajes y persistencia. Desde el aula, el territorio rural, los proyectos académicos o las labores administrativas, Daniela, Mayra, Arianna y Olga representan a las muchas mujeres que, día tras día, sostienen comunidades, familias e instituciones. Reconocer su trabajo no es un gesto simbólico: es un paso necesario hacia una sociedad más equitativa.

Concurso interno y externo

Responsabilidades

  • Garantizar el correcto funcionamiento de los procesos administrativos y operativos de mantenimiento.
  • Elaborar y administrar presupuestos para el mantenimiento y desarrollo de las áreas.
  • Elaborar y ejecutar el plan de mantenimiento preventivo y correctivo anual de los equipos e infraestructura.
  • Supervisar en el montaje e instalación de equipos y maquinaria relacionado a las actividades del área.
  • Definir y supervisar el cumplimiento de los lineamientos de gestión del personal, promoviendo un ambiente de trabajo óptimo.
  • Gestionar y desarrollar proyectos para la optimización de los recursos eléctricos e hídricos de la institución.
  • Gestionar el diseño e implementación de sistemas eléctricos, asegurando el cumplimiento de la normativa vigentes.

Requisitos

  • Licenciatura universitaria en Ingeniería Civil, Eléctrica o Electromecánica.
  • Al menos de tres a seis años de experiencia en puestos similares, incluyendo supervisión de personal y ejecución de presupuesto.
  • Conocimiento y/o experiencia comprobada en trámites administrativos y contables.
  • Conocimiento en Microsoft Office.
  • Inglés intermedio.
  • Licencia Conducir B1.
  • Deseable, conocimiento en la implementación de la norma ISO50001.

Por favor, indicar en el asunto el nombre del puesto: Encargado de Mantenimiento, Guácimo

Débora Daniela Flores Vásquez (Promoción 2026, Guatemala) proviene del pequeño pueblo de Río Dulce, en la costa caribeña de Guatemala. Cada vez que habla de su hogar sonríe y, cuando se gradúe, desea regresar para incorporar lo aprendido en EARTH tanto en la finca de su familia como en su comunidad.

Además del negocio familiar, una ferretería, su familia también cuenta con una finca donde destinan parte del terreno a la conservación, sembrando árboles y cultivando productos típicos del trópico húmedo como banano, mangostán, maracuyá, coco y aguacate. Crecer rodeada de tanta abundancia y belleza despertó en Débora un interés por la agroforestería, lo que la llevó a estudiar en la Escuela Nacional Central de Agricultura (ENCA), cerca de Ciudad de Guatemala. Tenía un gran deseo de ampliar sus conocimientos, por eso, cuando escuchó sobre EARTH decidió sumar a su formación un título en Ciencias Agrícolas.

“Estudiar aquí fue una de las mejores decisiones que he tomado. Desde el inicio sentí algo familiar. Vengo de un clima muy similar, con cultivos parecidos. Pero la diversidad cultural fue algo nuevo para mí. Me encanta conocer personas de distintos lugares, especialmente hacer amistades de África. Al llegar era más reservada; no tenía el hábito cultural de participar tanto o socializar. EARTH me ha transformado”.

Débora realizó su Pasantía de tercer año en Pueblo del Sol, en Oaxaca, México, un proyecto que se creó en 2017 para contribuir al desarrollo de una zona remota de ese estado. El eco-lodge y centro de retiro se basa en principios de agricultura orgánica, bioconstrucción, conservación y sostenibilidad. En ese espacio de casi 82 hectáreas, ubicada en las montañas, Débora asumió múltiples responsabilidades para aportar a los esfuerzos de la organización.

“Es curioso, cuando inicié mi Pasantía sentía que no sabía tanto. Pero al comenzar a aplicar lo aprendido en clases, me di cuenta de cuánto conocimiento había adquirido. Me hizo sentir más profesional. Tenía muchas responsabilidades porque estábamos en una zona muy aislada. Supervisé distintos proyectos: impartí talleres a personas de la comunidad, gestioné el cultivo de vainilla trabajando en mejores prácticas de fertilización y manejo del suelo, y elaboré un calendario con un plan para orientar la administración del cultivo. Éramos cuatro colegas de EARTH, cada uno con proyectos distintos, y nos dieron mucha confianza”.

Aunque su principal interés continúa siendo el área forestal, Débora decidió explorar el campo del procesamiento de alimentos para su Proyecto de Graduación, la tesis final que cada estudiante de EARTH debe completar. Su plan es colaborar con otra estudiante para desarrollar un producto lácteo tipo yogurt a base de leche de coco y leche de vaca, incorporando la bacteria beneficiosa Lactobacillus reuteri, una cepa probiótica versátil reconocida por fortalecer la salud intestinal, inmunológica y bucal. También desean añadir miel y fibra.

Débora quiere analizar si esta combinación puede convertirse en un producto saludable y comercialmente viable. “En el mercado existe un suplemento en cápsulas de Lactobacillus reuteri, pero hay poca información sobre su incorporación en productos tipo yogurt. Esperamos añadir fibra de coco, fibra de piña y fibra comercial para desarrollar una opción nutritiva”.

Débora espera con entusiasmo el día de su graduación y su regreso a Río Dulce. “Sigo abierta a explorar qué área me apasiona más. Estoy empezando a disfrutar mucho el lado agroindustrial. Quiero regresar a casa, trabajar en la finca familiar y mejorar lo que ya estamos haciendo. EARTH es diferente a los lugares donde estudié antes. Los profesores han hecho que esta experiencia sea muy valiosa para mí. Aquí nos tratan como colegas. Estos cuatro años viviendo en comunidad realmente nos transforman”.

Emmanuel Mark Fornah (Promoción 2014, Sierra Leona)

Emmanuel Mark Fornah ya había avanzado en la carrera de Ciencias Agrícolas en su país cuando un día escuchó en la radio un segmento sobre la Universidad EARTH. Intrigado, asistió a una sesión informativa y poco después inició el proceso de admisión. Emmanuel recuerda el proceso de entrevistas, en particular las grupales, en las que él y otros candidatos al Programa debían resolver un escenario real. Desde esa etapa, se sintió motivado por el enfoque práctico de aprendizaje de EARTH. Finalmente, tras completar el proceso de aplicación, no solo fue admitido, sino que también recibió una beca.

La experiencia de Emmanuel en EARTH fue muy distinta a la formación que había recibido previamente. En Sierra Leona, su educación había sido casi completamente teórica. En EARTH, todo lo que aprendía en el aula cobraba vida en el campo: “Era agricultura real, cultivos reales y experimentos reales”, comenta.

Hacia el final de sus cuatro años en EARTH, un día un profesor le preguntó: “Si te pidieran regresar a tu país sin tu título, ¿lo harías?”. Emmanuel, sorprendido, respondió: “¡Claro que no!”. El profesor insistió: “¿Por qué? Aun así podrías usar tu conocimiento”. En ese momento, Emmanuel no podía imaginarse irse sin su título, que representaba un gran esfuerzo y la culminación de su formación. No comprendió por qué le había hecho esa pregunta.

Sin embargo, al regresar a Sierra Leona tras graduarse, Emmanuel enfrentó múltiples obstáculos para encontrar empleo. Le resultaba difícil conectar con otras personas, muchas de las cuales no entendían por qué había dejado su país para estudiar en Costa Rica. Mientras buscaba trabajo, inició un huerto en el terreno de su hermana, donde producía huevos, chiles picantes y otros vegetales. Con el tiempo, su emprendimiento comenzó a crecer y se volvió rentable. Fue entonces cuando recordó la pregunta de su profesor y entendió su sentido. EARTH lo había preparado para sobrevivir y prosperar, no solo para obtener un título: “EARTH realmente forma líderes capaces de crear empleo”, reflexiona.

Aiah Umar Konoboy (Promoción 2015, Sierra Leona)

Aiah Umar Konoboy creció en una comunidad rural agrícola donde ambos padres eran agricultores. A pesar de que casi toda la comunidad dependía de la agricultura, los niveles de productividad estaban muy por debajo del potencial que tenían esas tierras. Inspirado por su comunidad y por el deseo de apoyar a su familia, Aiah comenzó a estudiar Agricultura en una escuela politécnica. Conforme creció su pasión por el tema, conoció sobre la Universidad EARTH y decidió aplicar, atraído por sus valores de integridad, trabajo arduo, manejo responsable de los recursos naturales y enfoque en el desarrollo comunitario.

En el ámbito académico, Aiah quedó impresionado por el enfoque de aprender haciendo de EARTH, la conexión entre teoría y práctica, y el entorno natural del campus, que describía como “un pedazo del cielo”. Sentía que los miembros de la comunidad de EARTH actuaban como verdaderos guardianes de la tierra, desde la entrada del campus hasta las fincas.

“Mi paso por EARTH me hizo darme cuenta de que podemos lograr más si ponemos a las personas en el centro. Podemos hacer más si escuchamos. Podemos hacer más si creemos que somos las personas indicadas para generar el cambio necesario”, comparte Aiah. Sus compañeros del Programa también lo inspiraron para regresar a su país tras graduarse y convertirse en un agente de cambio, llevando consigo las herramientas necesarias para apoyar a su comunidad. Desde entonces, ha trabajado con pequeños productores, jóvenes, mujeres y comunidades en situación de vulnerabilidad en Sierra Leona, empoderándolos para que “sean su propio cambio”.

Caminos que se cruzan después de graduarse

Actualmente, tanto Emmanuel como Aiah trabajan en Sierra Tropical Ltd., una empresa afiliada a Dole dedicada a la producción de piña y la única afiliada de Dole en África Occidental. En el 2021, durante su proceso de contratación, el director de la empresa, quien es costarricense, se sorprendió al ver que ambos habían estudiado en Costa Rica y luego regresado para aplicar sus conocimientos en Sierra Leona. Durante las entrevistas, ambos demostraron claramente sus competencias para trabajar en la finca. Esto le recordó nuevamente a Emmanuel que su formación en EARTH iba mucho más allá del título: se trataba del conocimiento y las habilidades reales adquiridas. Ambos fueron contratados como Supervisores Senior, trabajando de la mano con la gerencia y con el personal de campo.

Tras dos años, Emmanuel y Aiah fueron ascendidos al puesto de Superintendentes, cargo en el que actualmente gestionan distintas etapas del proceso de producción frutícola. Aiah está a cargo de la fase de establecimiento del cultivo, que incluye desde la preparación del terreno, la elaboración de mapas y caminos, hasta la siembra. Emmanuel, por su parte, supervisa el mantenimiento de los cultivos, abarcando desde el cuidado de las plantas hasta la cosecha. Estas dos fases están estrechamente integradas, por lo que su éxito depende en gran medida del trabajo colaborativo.

Desde sus entrevistas de admisión en EARTH hasta sus actuales roles de liderazgo, la formación de Emmanuel y Aiah ha sido un factor diferenciador en sus trayectorias profesionales. Su crecimiento y nivel de responsabilidad reflejan directamente las habilidades de gestión, liderazgo de personas y trabajo de campo que desarrollaron en EARTH. Recientemente, ambos viajaron a Filipinas para conocer soluciones y buenas prácticas que puedan implementar en Sierra Leona. Esta experiencia les recordó su paso por EARTH, al constatar cómo personas de distintos contextos pueden unirse para trabajar juntas,compartir perspectivas y así mejorar el estado de la tierra y la calidad de vida de las comunidades.

Aunque estudió agroindustria en un colegio técnico, Adriana Escobedo (Promoción 2007, Costa Rica) nunca imaginó que se convertiría en ingeniera agrónoma, pero como parte de su formación secundaria, realizó una pasantía en el Laboratorio de Procesamiento de Alimentos de EARTH. Como provenía de una región cercana al Campus Guácimo de la Universidad, Adriana ya conocía EARTH, pero fue hasta en esa pasantía que comprendió que el enfoque de la Universidad en las Ciencias Agrícolas era realmente distinto: iba más allá de la producción y ponía en el centro el desarrollo comunitario y el emprendimiento. Gracias a una beca completa otorgada por la empresa Dole, Adriana inició su camino en EARTH en 2004, una oportunidad que más tarde describiría como transformadora.

El enfoque único de EARTH marcó su camino de maneras que aún siguen influyendo en su trabajo. La diversidad cultural e internacional fue clave: al ser de una zona rural, en EARTH tuvo por primera vez la experiencia de compartir con personas de distintos países; el fuerte énfasis empresarial también fue determinante: desde su primer año, Adriana desarrolló un plan de negocios a través del curso de Proyecto Empresarial, una experiencia que la acercó a la realidad del trabajo profesional. Y ya para su cuarto año, en la modalidad de Experiencia Profesional, lideró proyectos en distintos campos, lo cual le permitió reconocer el valor de las habilidades de liderazgo que había desarrollado.

 

Sin embargo, la experiencia más impactante de su formación en EARTH fue su Pasantía Profesional de tercer año en Huatusco, México, bajo el proyecto PORFIN. Allí lideró talleres de gestión financiera para integrantes de una cooperativa cafetalera. Adriana recuerda un momento desafiante, cuando uno de los participantes le preguntó: “¿Por qué deberíamos escucharla si usted parece que nunca ha cosechado café?”. Esa pregunta la marcó profundamente y aún hoy guía su forma de trabajar: “Somos agrónomos y no podemos olvidar que hay muchas cosas que deben suceder antes de que un producto llegue al consumidor, y que existen muchas brechas que debemos derribar para transmitir ese conocimiento a otras personas”. Adriana considera que EARTH le brindó las herramientas y experiencias necesarias para comprender esas barreras y abordarlas de manera integral, poniendo siempre el desarrollo comunitario en el centro.

Tras graduarse de EARTH, Adriana cursó una maestría en Socioeconomía Ambiental en el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), en Costa Rica. Para su tesis, trabajó con familias productoras de cacao en la región de Talamanca y posteriormente en Centroamérica, con el objetivo de mejorar su competitividad en armonía con el ambiente. En ese proceso, volvió a aplicar las enseñanzas de EARTH: ¿cómo fortalezco las capacidades de las familias productoras para que puedan tomar decisiones que mejoren su calidad de vida?

 

Actualmente, Adriana coordina una maestría en Gestión de Agronegocios y Mercados Sostenibles en CATIE, además de diseñar e impartir cursos. Considera que el agronegocio es una herramienta clave para el desarrollo, y el programa busca conectar a personas productoras con mercados globales. Gracias a la alineación de la maestría con los principios y valores de EARTH, cerca de 60 graduadas y graduados de la Universidad han completado este programa desde que Adriana forma parte del equipo académico.

Adriana también desempeña múltiples roles en el ámbito del desarrollo sostenible y la educación. Es investigadora y ha escrito y colaborado en diversas publicaciones. Lidera un equipo que ha desarrollado proyectos sobre cadenas de valor y agronegocios sostenibles en más de 18 países de América Latina y el Caribe, trabajando con cerca de 1,000 empresas, principalmente cooperativas y asociaciones rurales. Estos proyectos buscan fortalecer a las comunidades y organizaciones locales, apoyándolas para que gestionen su producción con una visión empresarial y se adapten a las dinámicas cambiantes de los mercados.

“Mi paso por EARTH me marcó profundamente en términos de desarrollo. Me dio una sólida base en producción, y me ha permitido trabajar con todo tipo de organizaciones y emprendimientos”, afirma Adriana.

Además, impulsa y lidera una plataforma latinoamericana llamada Agromira, que permite a sus usuarios compartir conocimientos y conectar experiencias y oportunidades. De cara al futuro, Adriana busca fortalecer y expandir esta plataforma para facilitar el intercambio de saberes entre profesionales de la agronomía de forma más efectiva. 

 

Adriana es una líder que reconoce el valor de haber tenido acceso a la educación y es consciente de que muchas personas no cuentan con este tipo de oportunidades. Su motivación es compartir los aprendizajes y conocimientos que ha adquirido con quienes no han tenido las mismas posibilidades, brindándoles herramientas para mejorar su calidad de vida, así como EARTH transformó la suya.

Raphaël Loubert (Promoción 2018, Bélgica) llegó a Costa Rica como un viajero con ganas de descubrir la diversidad natural del país. Era, y sigue siendo, ese tipo de persona que valora la belleza de un entorno verde y que, además, anhelaba dedicar su vida a cuidar los recursos naturales y a hacer de la sostenibilidad una solución para algunos de los problemas más urgentes del mundo. Unos amigos le comentaron sobre la existencia de la Universidad EARTH y no dudó en aplicar al proceso de admisión. Fue así como un viaje de turismo se convirtió en una experiencia transformadora y en la pauta que marcaría su camino y su propósito de vida.

Desde niño tuvo la oportunidad de vincularse con comunidades multiculturales, una experiencia que despertó en él una curiosidad genuina por otras realidades y formas de ver el mundo. En EARTH, esa diversidad tomó una dimensión aún mayor: compartir espacios de aprendizaje, residencia y vida cotidiana con estudiantes, profesores y funcionarios de más de 50 nacionalidades fue, para él, una de las experiencias más enriquecedoras de su vida. “Sentí que estaba en el lugar correcto, en un espacio donde podía desarrollarme no sólo como profesional, sino también como persona”, recuerda.

Raphaël estudió español desde joven y, aunque no lo había practicado durante varios años, llegó a Costa Rica con un nivel que le permitió integrarse rápidamente a la vida académica. De hecho, durante su primer cuatrimestre fue tutor de un compañero haitiano que no pudo asistir al Programa de Español e Inducción Cultural antes de empezar el programa, como suele pasar. Como tutor, traducía todas las clases, de principio a fin, para que su compañero pudiera entender la materia y, a su vez, irse familiarizando con el idioma. Este ejercicio de acompañamiento y solidaridad refleja uno de los valores que más marcó su experiencia en EARTH: el aprendizaje colectivo y el sentido de comunidad.

Su paso por la Universidad también fue un espacio de cuestionamiento y crecimiento personal. Los intercambios culturales, los debates sobre temas sociales y las distintas realidades de sus compañeras y compañeros ampliaron su perspectiva del mundo. “EARTH me ayudó a darme cuenta de que incluso cuando uno cree tener una mente abierta, siempre hay más por aprender y comprender”, señala.

Actualmente Raphaël trabaja como Gerente de Proyectos en la ONG GoodPlanet en Bélgica, donde lidera proyectos de educación ambiental enfocados en naturaleza, alimentación sostenible y agua. Uno de ellos, Cultivar Mañana, fue diseñado por él y está inspirado directamente en el modelo educativo de EARTH, por eso promueve el aprendizaje práctico a través del contacto directo con agricultores y experiencias de campo. El objetivo es ofrecer nuevas perspectivas y formar jóvenes capaces de tomar decisiones informadas y sostenibles.

A futuro, Raphaël tiene un deseo claro: regresar a Costa Rica. Aunque no sabe exactamente cuándo ni en qué rol, tiene la certeza de que el país y la experiencia vivida en EARTH siguen siendo un punto de referencia fundamental en su vida. “Si algún día tengo la oportunidad de volver a colaborar con EARTH, no lo dudaría”, afirma.

Su historia es un reflejo del impacto duradero que tiene la Universidad EARTH en sus estudiantes: es una experiencia que trasciende fronteras y acompaña a sus graduadas y graduados mucho más allá del Campus.

Al crecer, Emmanuel Cooper Gonfatee (Promoción 2015, Liberia) solía visitar la finca de su tío. A partir de esas visitas, desarrolló un interés temprano por la agricultura. Sin embargo, nunca consideró que pudiera estudiar esta disciplina y desarrollar una carrera en el sector, hasta que su tío, quien trabajaba para el Ministerio de Agricultura, lo animó a estudiar Ciencias Agrícolas. Durante su segundo año estudiando agricultura en la Universidad de Liberia, un profesor de la Universidad EARTH visitó la institución para reclutar candidatos para una beca de la Open Society Foundation. Sin haber escuchado nunca sobre EARTH, Emmanuel acompañó a regañadientes a un amigo a la presentación. Quedó inmediatamente cautivado por un breve video sobre la vida en EARTH, que mostraba el enfoque práctico de la educación, y decidió iniciar su proceso de admisión en ese mismo momento.

Tras recibir la beca y llegar a la Universidad, todo lo que había visto en el video  cobró vida. Valoró profundamente la manera en que el campo y el laboratorio también eran su aula. Hoy recuerda con cariño el sistema de apoyo conformado por profesores y funcionarios , quienes siempre “iban un paso más allá para asegurarse de que los estudiantes estuviesen bien atendidos”. La dinámica de trabajo en grupo, integrada en todos los cursos, fue otro elemento clave que le permitió desarrollar una forma de pensar colaborativa, una habilidad que continúa utilizando hasta hoy.

Después de graduarse, Emmanuel regresó a Liberia, donde trabajó en un proyecto de USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) enfocado en mejorar la inversión agrícola en el país. Allí comenzó a motivar a los productores a pensar la agricultura a mayor escala y a ver la producción como un negocio. Este rol le permitió aplicar el enfoque integral de la agronomía que aprendió en EARTH para apoyar a productores locales. Animó y enseñó a los agricultores a identificar el vínculo entre sus necesidades, la forma en que las políticas públicas pueden respaldar sus metas y cómo atraer inversión para sus emprendimientos.

 

Posteriormente, Emmanuel antes de regresar a Liberia, completó un programa en la Universidad Estatal de Ohio enfocado en manejo integrado de plagas, en donde trabajó como instructor de corta duración en ciencias ambientales. Valoró la oportunidad de compartir con sus estudiantes el conocimiento adquirido tanto en EARTH como en su experiencia profesional, especialmente sobre la importancia de las ciencias ambientales y la sostenibilidad. Mientras impartía clases, Emmanuel también dirigía su propia ONG, enfocada en combatir el abuso de sustancias en Liberia. A través de ambas experiencias, notó que muchos jóvenes desconocían las opciones disponibles para su futuro. Al abrir sus horizontes y apoyarles mediante el intercambio de conocimiento, los expuso a diferentes trayectorias profesionales.

 

Más adelante, Emmanuel obtuvo una maestría en Ciencia de las Malezas en el Departamento de Horticultura de la Universidad de Purdue, en donde investigó medidas orgánicas y sostenibles para el control de malezas en distintos cultivos hortícolas. En el 2025 inició un doctorado en la misma universidad, enfocado en el uso de tecnología para el manejo de malezas de forma específica por sitio. Emmanuel considera que esta área representa uno de los mayores desafíos para agricultores y productores a nivel global, y busca ayudarles a cerrar la brecha entre proteger sus cultivos y alimentar a la población mediante la implementación de tecnologías innovadoras. Entre las herramientas que ha explorado se encuentran drones que detectan la aparición temprana de malezas y equipos de aspersión de aplicación específica, ambos diseñados para reducir el uso de insumos químicos. Además, trabaja en el diseño y evaluación de una herramienta digital capaz de penetrar fácilmente el suelo y detectar semillas de malezas, ayudando a los agricultores a comprender los retos que enfrentan y cómo pueden proteger mejor sus cultivos.

“EARTH fue el factor clave que me expuso a todo lo que estoy haciendo actualmente”, afirma Emmanuel. 

Atribuye los conocimientos técnicos, la experiencia práctica y las conexiones que estableció en EARTH a las oportunidades que se le abrieron tras su graduación. Antes de llegar a EARTH, Emmanuel, al igual que muchos jóvenes con los que interactuó en Liberia, tenía una visión limitada de las posibilidades profesionales a su alcance; sin embargo, EARTH amplió su perspectiva hacia trayectorias innovadoras dentro de las ciencias agrícolas. Además, el énfasis de EARTH en la sostenibilidad y el medio ambiente lo hizo más consciente de sus acciones y de cómo los ecosistemas se interrelacionan a escala global. “EARTH te enseña a ser resiliente y a estar preparado para cualquier desafío”, señala.

Recientemente, durante su primer año como estudiante de doctorado, Emmanuel ayudó a organizar el primer simposio de agricultura digital en la Universidad de Purdue. Gracias a su vínculo con su alma máter, contactó a un profesor para promover el evento, y cinco estudiantes de EARTH presentaron sus investigaciones allí. Esta conexión brindó al estudiantado una plataforma profesional para mostrar su trabajo y destacar lo que EARTH está haciendo. Además, permitió a Emmanuel retribuir a EARTH ofreciendo un espacio profesional para la investigación estudiantil, junto con mentoría y consejos.

De cara al futuro, el objetivo a largo plazo de Emmanuel es regresar a Liberia y promover prácticas agrícolas sostenibles y eficaces. Reconoce que aún queda mucho por hacer en el país en términos de políticas públicas y experiencia técnica, pero espera ser un contribuyente activo en el desarrollo de enfoques innovadores para la agricultura en su país y para su gente.

“Mirando hacia atrás, esa fue la mejor decisión que he tomado en mi vida”, reflexiona Khaalid Ahmed Awali (Promoción 2018, Somalilandia) al recordar su decisión de estudiar en la Universidad EARTH. Khaalid, graduado del Programa de Becas de Mastercard Foundation, conoció EARTH por primera vez en su escuela Abaarso School, gracias su  director, quien le comentó que había encontrado una universidad que encajaba perfectamente con su perfil. Al visitar el sitio web de la Universidad, Khaalid pensó: “Ahí es donde quiero estudiar”. Gracias al Programa de Becas de Mastercard Foundation, inició un camino que transformó su vida de formas que nunca imaginó.

Habiendo aprendido un nuevo idioma durante la secundaria, Khaalid se sintió motivado por el desafío de aprender español y de sumergirse de lleno en la carrera de Ciencias Agrícolas de EARTH. Como alguien que solía aburrirse con un aprendizaje basado únicamente en clases magistrales, valoró profundamente el enfoque práctico y de aprender haciendo que caracteriza al modelo educativo de EARTH. También le llamaron la atención los cursos de emprendimiento práctico que ofrece la Universidad, y pudo visualizar cómo las habilidades adquiridas en el aula podrían replicarse en proyectos agrícolas en Somalilandia. La oportunidad de estudiar agricultura desde experiencias prácticas e integrales le permitió imaginar cómo su formación en EARTH impactaría el panorama agrícola de su país tras graduarse.

Al involucrarse de lleno en su formación académica, Khaalid se dio cuenta de cuánto le faltaba por aprender. Sin embargo, en lugar de temerle a lo desconocido, aprendió a lanzarse y “simplemente empezar”, una mentalidad que ha trasladado a su vida profesional. Uno de los primeros cursos que llevó en EARTH fue Operación de Maquinaria Agrícola, donde él y sus compañeros aprendieron a manejar tractores. Sin haber conducido nunca ningún vehículo, Khaalid enfrentó el reto con determinación, asumiendo la experiencia en lugar de evitarla. Aprender a conducir en sus primeros días de clases representa la forma en que abordó el resto de su paso por la Universidad y cómo continúa enfrentando los desafíos profesionales.

Tras graduarse de EARTH, en enero de 2020, Khaalid comenzó a trabajar en ClearSky Power, una empresa de energía solar con sede en Somalilandia. Inició como instalador solar y con el tiempo se convirtió en socio y en ingeniero senior de la compañía. Habiendo cursado algunas asignaturas relacionadas con energía sostenible en EARTH, amplió su conocimiento del sector de energías renovables a través de su trabajo y pudo observar de primera mano el impacto que estas soluciones tienen en las comunidades rurales.

Con el tiempo, sintió el llamado de regresar a la agricultura, con el objetivo de construir algo que transformara la forma en que viven y trabajan los agricultores. Mientras trabajaba en ClearSky Power, Khaalid cofundó su propia finca, Ruman Farms, y recientemente comenzó a dedicarse a tiempo completo tanto a la finca como a RumAgro, la empresa agrotecnológica que también cofundó. Lo que inició como una empresa de alquiler de tractores para agricultores vecinos, evolucionó hacia un modelo que busca hacer el trabajo agrícola más rápido, sencillo y confiable, mediante servicios de mecanización, apoyo en riego e invernaderos, y acompañamiento técnico en campo. Con el tiempo, desarrollaron una aplicación que permite a pequeños productores vender sus productos directamente a los consumidores. Al eliminar intermediarios, la plataforma facilita y abarata los costos  de comercialización. Además, Ruman Farms produce sus propios cultivos, principalmente tomates, chile dulce y chile picante, así como otros cultivos secundarios que se venden en mercados locales. La creación de Ruman Farms y RumAgro le ha permitido a Khaalid unir soluciones tecnológicas y agrícolas para apoyar directamente a los productores de su comunidad. 

De cara al futuro, Khaalid se siente motivado a pensar en grande en torno a la tecnología y la mecanización agrícola en Somalilandia. Aspira a profundizar en el ámbito de los negocios agrícolas e ir más allá de la producción de alimentos, equipando a los agricultores con la mejor maquinaria y tecnología disponible para que puedan producir más. A través de su trabajo actual, ya ha comenzado a capacitar a agricultores en prácticas de innovación rural, incluyendo manejo integrado de plagas, modelos de reproducción y estrategias para superar cuellos de botella en la comercialización. Al trabajar de la mano con agricultores y directamente en la producción agrícola, Khaalid comprende los desafíos que enfrenta su comunidad y busca seguir aplicando la innovación tecnológica para crear soluciones sostenibles.

Khaalid está profundamente agradecido con Mastercard Foundation por la oportunidad de estudiar en EARTH. Todo lo que hace hoy, y todo lo que ha hecho desde que se graduó, tiene sus raíces en las habilidades y conocimientos adquiridos en la Universidad. Con frecuencia le comenta a sus colegas que una educación en EARTH abre múltiples posibilidades: también aprendió a ser autosuficiente y emprendedor. Reflexiona que sin el apoyo de Mastercard Foundation no habría sido posible salir de Somalilandia, viajar a Costa Rica para estudiar, adquirir conocimientos, construir relaciones y regresar a su país para implementar lo aprendido.

En San Juan La Laguna, Sololá, en Guatemala, el café no es solo un cultivo: es una parte esencial de la identidad comunitaria y de la resistencia socioeconómica. Federico Manuel Ujpan, un pequeño caficultor y vicepresidente de la Cooperativa La Voz que Clama en el Desierto, lo sabe bien. Con más de seis décadas de vida y una historia ligada al campo desde la niñez, Federico es uno de los productores que integran el Proyecto Sistemas Agroalimentarios Resilientes (RAS) de EARTH Futures, una iniciativa que acompaña a comunidades rurales en Costa Rica y Guatemala en la construcción de sistemas productivos más sostenibles, resilientes y justos.



La Cooperativa, fundada hace casi 50 años, agrupa a aproximadamente 165 productoras y productores, de los cuales cerca de 40 son mujeres. Su enfoque se basa en la producción de café orgánico certificado que se exporta a Canadá, Estados Unidos y varios países europeos. En plena cosecha, que se extiende de diciembre a marzo, Federico combina su rol de productor con el liderazgo cooperativo, enfrentando los retos de un mercado volátil, de flujos migratorios constantes y un contexto rural cada vez más complejo.

En este camino, el acompañamiento del Proyecto RAS, junto con aliados estratégicos, ha sido clave para Federico y para los otros miembros de la Cooperativa, quienes han recibido capacitaciones para mejorar su producción y sus habilidades personales. Según Pablo Chacón, Coordinador Proyectos para EARTH Futures en Guatemala,  el proyecto se ha enfocado en tres áreas estratégicas: acceso a mercados, gestión del sistema productivo y fortalecimiento organizativo.

 

“Con las capacitaciones hemos aprendido sobre manejo de sombra, elaboración de abonos orgánicos, cosecha de agua y prácticas ambientales”, cuenta Federico.

 

También resalta el apoyo que el proyecto brinda a través de equipo, como motosierras, chapeadoras, bombas de fumigación y herramientas de poda, que ha permitido agilizar procesos de los participantes al enfrentar la escasez de mano de obra.

En acceso a mercados, el acompañamiento de RAS ha priorizado el fortalecimiento del modelo de negocios de la Cooperativa mediante el desarrollo de nuevas líneas de productos y la consolidación de otras ya existentes, como servicios de agroturismo, que agregan valor al café y diversifican los ingresos de las familias productoras. La Cooperativa cuenta con dos cafeterías en las que los turistas pueden aprender sobre la producción de café desde la semilla hasta la taza.

 

En cuanto a la gestión del sistema productivo, el énfasis ha estado en la reducción de costos, a través de la implementación de servicios cooperativos para el mantenimiento de los cafetales a precios más accesibles. Además, el equipo de RAS ha dado apoyo para la habilitación de una biofábrica y el diseño de nuevos bioinsumos para el manejo del café, reforzando la transición hacia prácticas más sostenibles y autogestionadas. En el ámbito organizativo, EARTH Futures ha brindado acompañamiento en el proceso de renovación de los estatutos de la cooperativa, un paso fundamental para fortalecer su gobernanza y asegurar su sostenibilidad a largo plazo.

Para Federico, el café no es solo un producto de exportación, sino una herencia que hoy está en riesgo: le preocupa el relevo generacional. La falta de jóvenes en el campo plantea una pregunta urgente sobre el futuro de la caficultura en la región. Frente a este escenario, el trabajo articulado entre cooperativas y proyectos como RAS demuestra que la resiliencia se puede construir con la diseminación de conocimiento, y una correcta organización y visión de largo plazo, desde y para las personas productoras.

Hace alrededor de  60 años, Doris Corrales Valverde era la guardiana de los frijoles que su familia consumía. Su padre le había asignado esa tarea. Aprendió a ponerlos al sol cuando era verano y a correr como medallista olímpica cada vez que se acercaba la lluvia para recogerlos y colocarlos en una pequeña galera, protegidos del agua. Aprendió también la forma precisa de “aporrearlos” con la rama caída de algún árbol, para sacar de las vainas secas los granos oscuros con los que luego harían sopa o gallo pinto, comidas cotidianas en Costa Rica. Esa fue la escuela a la que Doris tuvo acceso siendo una niña. No pudo asistir a las aulas tradicionales para aprender a escribir o sumar y restar, pero aprendió a abrir surcos en la tierra, a ordeñar a las vacas, a hacer queso fresco, y a seleccionar los mejores frijoles, uno por uno, con agilidad y pericia.  

Ahora vive en una casa rodeada de naturaleza. Es esposa y madre de tres hijos. En las paredes de su hogar cuelgan cuadros con paisajes rurales e imágenes religiosas que ella misma pintó. También tiene una huerta en la que todo crece: chiles de múltiples colores, pepino, perejil, cebollino. También sabe de carpintería: construye los retablos de sus obras artísticas y clava madera para crear las camas en las que siembra lechuga y plantas medicinales. Pero lo que le gusta, sobre todas las cosas, es aprender. 

Aún así, Doris a veces duda de tomar algunos cursos porque, aunque aprendió a leer sola, sus manos titubean al escribir. Decidió formar parte del Proyecto Sistemas Agroalimentarios Resilientes, de EARTH Futures, para capacitarse sobre temas como finanzas, buenas prácticas agrícolas y habilidades socioemocionales y se encontró con facilitadores y compañeras que la apoyaron en todo momento y que se adaptaron a su proceso de aprendizaje. 

En las sesiones, Doris confirmó algo que siempre ha sabido: el aprendizaje entra mejor por las manos. Lo práctico fue lo que más sentido tuvo para ella. Mientras otras compañeras tomaban apuntes, ella observaba, preguntaba y repetía los pasos en voz alta. Si hacía falta, alguien escribía por ella. Nunca se sintió fuera de las capacitaciones. Los facilitadores de EARTH Futures caminaban de grupo en grupo, explicaban con paciencia y llevaban cada contenido al terreno. Así, lo aprendido no se quedaba en su cuaderno, viajaba directo a su huerta y a los espacios de siembra de sus compañeras.

Hoy Doris aplica lo que aprendió: prepara abonos orgánicos, biofermentos y controles naturales para los insectos que antes arruinaban sus cultivos. Usa ajo, microorganismos y mezclas sencillas que le permiten proteger las plantas sin químicos. También construyó microtúneles, tal como se los enseñaron, y los replicó en su terreno con ayuda de su esposo y sus hijos. Doris sabe para qué sirve cada estructura, qué se siembra en cada espacio y cómo se cuida la tierra cuando el sol está muy fuerte.

Doris forma parte de un grupo de mujeres agricultoras. Son vecinas, primas y sobrinas, de distintas edades, que se organizan para sembrar, innovar y crear oportunidades de trabajo en una zona en donde las mujeres tienen grandes dificultades para encontrar empleo. Juntas hacen compostaje con lombrices, preparan abonos con materia orgánica y construyen camas de cultivo.

Tienen un invernadero del que esperan tomar ventaja para poder vender sus cosechas y crear una fuente de ingresos económicos para todas. Doris anima, explica y muestra cómo se hacen los procesos que conoce mejor: desde cómo poner un clavo para armar una cama de cultivo, hasta la manera correcta de trabajar con microorganismos de montaña. Lidera desde la experiencia y con las manos llenas de tierra.

A sus 67 años, riega plantas todos los días, aun cuando el agua escasea. De su huerta sale alimento para su familia y para sus vecinos. Comer lo que ella misma siembra le da tranquilidad. Sabe de dónde viene cada alimento y qué historia carga. Para Doris, la agricultura es salud, bienestar y memoria. Es también una forma de seguir aprendiendo, de mantenerse activa y de demostrar que el conocimiento no tiene una sola puerta de entrada.

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