En el marco del Día Internacional de la Mujer recordamos los logros sociales, económicos, culturales y políticos de las mujeres; a las pioneras que abrieron camino y a la fortaleza y determinación de jóvenes como IGIHOZO Kauthar Sabrina (Promoción 2029, Ruanda), becaria de Mastercard Foundation en la Universidad EARTH quienes representan la esperanza para el futuro.
Para Sabrina, estudiar y superarse siempre ha sido una forma de vida. Proviene de una familia de cinco hijos y al contar con una madre fuerte como guía, no recuerda un momento en el que no pensara en su futuro sabiendo que el camino para alcanzarlo dependía de ella misma, incluso en un mundo donde a veces se pensaba que las niñas no podían hacer lo mismo que los niños. “Siempre soñé con ir a la universidad”, comparte. “Siempre me gustó estudiar. Para mí, el estudio es uno de los pilares para mi futuro. Incluso en la escuela primaria pensaba en lo que quería hacer en la vida. En mi familia nunca me hicieron sentir que no podía hacer lo que quería”.
En el 2022, cuando Sabrina terminó la secundaria, enfrentaba una enfermedad que le impidió ingresar a la universidad de inmediato. En Ruanda, la educación universitaria es gratuita, pero no cuando se comienza después de haber esperado un tiempo tras terminar el colegio. “Fue difícil”, dice. “Muchas veces pensaba: ‘¿Por qué no estoy en la universidad?’”. Sin embargo, los obstáculos parecieron fortalecerla. Con esa actitud, las barreras se convirtieron en pequeños baches en el camino, no en bloqueos definitivos. Esperó con paciencia mientras su cuerpo comenzaba a recuperarse.
“Cuando empecé a sentirme mejor, comencé a buscar una beca”. Fue entonces cuando descubrió EARTH mientras investigaba programas universitarios en internet. Sabrina siempre se había interesado por distintos campos de la ingeniería y las ciencias. De niña observaba a sus abuelos criar ganado y cultivar una pequeña parcela donde producían maíz, papas y frijoles. Al conocer más sobre EARTH y la carrera en Ciencias Agrícolas, comprendió que el programa podía ser un paso hacia una profesión capaz de generar un impacto. Cuando en el 2025 recibió la noticia de que había sido seleccionada como becaria de Mastercard Foundation, supo que ese era el camino que estaba destinada a seguir.
A los 23 años, Sabrina es un poco mayor que el promedio de estudiantes de EARTH. Su madurez y claridad de propósito se hacen evidentes cuando habla de haber atravesado una enfermedad, de mudarse a otro continente para estudiar y de integrarse al entorno multicultural de EARTH. “Cuando llegué a Costa Rica en octubre, al principio fue un poco extraño. No era la primera vez que salía de Ruanda, pero sí la primera vez que salía del continente africano. El viaje fue muy largo y todo era nuevo para mí. Pero sabía que venir aquí era una oportunidad: aprender español, vivir con una familia costarricense y comenzar mis estudios. El ambiente multicultural no fue extraño porque la ciudad donde vivía tenía personas de muchos países y culturas. Eso, junto con la amabilidad de mi familia costarricense, hizo que la transición fuera más fácil”.
Sabrina señala a su madre como la mayor influencia en su vida y en la de sus hermanos. Su madre nunca presionó a sus hijos hacia roles de género tradicionales. “Ella quería que nos aseguráramos de trabajar por nuestro futuro. Nos animó a elegir el trabajo que nos gustara. Mi hermana mayor estudió ingeniería civil. Mi hermano es chef. Mi mamá siempre nos ha animado a hacer lo que amamos y aquello para lo que somos buenos. Nos enseñó que cada paso en nuestra vida aporta algo a ese objetivo”.
Mientras recordamos a quienes ampliaron las oportunidades para las mujeres, lo hacemos celebrando, pero también con la certeza de que aún queda trabajo por hacer para alcanzar una verdadera igualdad de género. Con jóvenes como Sabrina al frente, el futuro se vislumbra prometedor.
Cuando se le pregunta qué le diría a las personas más jóvenes que ella, Sabrina guarda silencio por un momento y luego responde con claridad: “Lo que les diría a las niñas es que el primer paso puede sentirse difícil. Piensen en aquello por lo que quieren ser recordadas y en lo que desean dejar en este mundo. Sé que no estamos hechas para hacerlo todo al mismo tiempo, pero debemos asegurarnos de que cada paso que damos esté sumando algo. Los obstáculos de la vida pueden detenernos, pero no podemos aceptarlos como finales. No podemos permitir que nos quiten los nutrientes de nuestros cultivos, del futuro que esperamos crear”.