Historias EARTH

La escuela de la tierra: la historia de Doris Corrales

Hace alrededor de  60 años, Doris Corrales Valverde era la guardiana de los frijoles que su familia consumía. Su padre le había asignado esa tarea. Aprendió a ponerlos al sol cuando era verano y a correr como medallista olímpica cada vez que se acercaba la lluvia para recogerlos y colocarlos en una pequeña galera, protegidos del agua. Aprendió también la forma precisa de “aporrearlos” con la rama caída de algún árbol, para sacar de las vainas secas los granos oscuros con los que luego harían sopa o gallo pinto, comidas cotidianas en Costa Rica. Esa fue la escuela a la que Doris tuvo acceso siendo una niña. No pudo asistir a las aulas tradicionales para aprender a escribir o sumar y restar, pero aprendió a abrir surcos en la tierra, a ordeñar a las vacas, a hacer queso fresco, y a seleccionar los mejores frijoles, uno por uno, con agilidad y pericia.  

Ahora vive en una casa rodeada de naturaleza. Es esposa y madre de tres hijos. En las paredes de su hogar cuelgan cuadros con paisajes rurales e imágenes religiosas que ella misma pintó. También tiene una huerta en la que todo crece: chiles de múltiples colores, pepino, perejil, cebollino. También sabe de carpintería: construye los retablos de sus obras artísticas y clava madera para crear las camas en las que siembra lechuga y plantas medicinales. Pero lo que le gusta, sobre todas las cosas, es aprender. 

Aún así, Doris a veces duda de tomar algunos cursos porque, aunque aprendió a leer sola, sus manos titubean al escribir. Decidió formar parte del Proyecto Sistemas Agroalimentarios Resilientes, de EARTH Futures, para capacitarse sobre temas como finanzas, buenas prácticas agrícolas y habilidades socioemocionales y se encontró con facilitadores y compañeras que la apoyaron en todo momento y que se adaptaron a su proceso de aprendizaje. 

En las sesiones, Doris confirmó algo que siempre ha sabido: el aprendizaje entra mejor por las manos. Lo práctico fue lo que más sentido tuvo para ella. Mientras otras compañeras tomaban apuntes, ella observaba, preguntaba y repetía los pasos en voz alta. Si hacía falta, alguien escribía por ella. Nunca se sintió fuera de las capacitaciones. Los facilitadores de EARTH Futures caminaban de grupo en grupo, explicaban con paciencia y llevaban cada contenido al terreno. Así, lo aprendido no se quedaba en su cuaderno, viajaba directo a su huerta y a los espacios de siembra de sus compañeras.

Hoy Doris aplica lo que aprendió: prepara abonos orgánicos, biofermentos y controles naturales para los insectos que antes arruinaban sus cultivos. Usa ajo, microorganismos y mezclas sencillas que le permiten proteger las plantas sin químicos. También construyó microtúneles, tal como se los enseñaron, y los replicó en su terreno con ayuda de su esposo y sus hijos. Doris sabe para qué sirve cada estructura, qué se siembra en cada espacio y cómo se cuida la tierra cuando el sol está muy fuerte.

Doris forma parte de un grupo de mujeres agricultoras. Son vecinas, primas y sobrinas, de distintas edades, que se organizan para sembrar, innovar y crear oportunidades de trabajo en una zona en donde las mujeres tienen grandes dificultades para encontrar empleo. Juntas hacen compostaje con lombrices, preparan abonos con materia orgánica y construyen camas de cultivo.

Tienen un invernadero del que esperan tomar ventaja para poder vender sus cosechas y crear una fuente de ingresos económicos para todas. Doris anima, explica y muestra cómo se hacen los procesos que conoce mejor: desde cómo poner un clavo para armar una cama de cultivo, hasta la manera correcta de trabajar con microorganismos de montaña. Lidera desde la experiencia y con las manos llenas de tierra.

A sus 67 años, riega plantas todos los días, aun cuando el agua escasea. De su huerta sale alimento para su familia y para sus vecinos. Comer lo que ella misma siembra le da tranquilidad. Sabe de dónde viene cada alimento y qué historia carga. Para Doris, la agricultura es salud, bienestar y memoria. Es también una forma de seguir aprendiendo, de mantenerse activa y de demostrar que el conocimiento no tiene una sola puerta de entrada.

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