Daniel Garza Vásquez (Promoción 2007, El Salvador)

Daniel Garza Vásquez (Promoción 2007, El Salvador)

Si la personificación de un estudiante vitalicio existe, ese sería Daniel.

Cuando Daniel se graduó de la Universidad EARTH,  dejó pasar una oferta de trabajo en Costa Rica y regresó a una propiedad familiar con el sueño de iniciar una empresa de café. En el año 2000, los padres de Daniel adquirieron una propiedad en la empobrecida región cafetalera de Ahuachapán en la zona occidental de El Salvador. Aunque una parte de la finca ya tenía plantas de café, con sus padres trabajando en San Salvador, a 100 kilómetros del lugar, la propiedad se hubiese quedado sin cultivar.

Con sus padres dispuestos a invertir en equipo y plantas de café, Daniel empezó a investigar y tomar cursos de todas las fases de la producción cafetalera. Incluso trabajó de gratis en un planta procesadora de café por espacio de dos semanas para aprender el proceso.

“En EARTH nuestros profesores nos dijeron ‘los estamos enseñando  dónde mirar y dónde ir a aprender para que puedan ser sus propios maestros’. Ese espíritu influyó en mí profesionalmente”, explica Daniel.

Daniel quería que su empresa tuviera un rol en cada paso de la cadena de valor del café con el objeto de crear más trabajos para su área. Con el paso de los años, su búsqueda lo llevó por Centro América y los Estados Unidos para aprender de todo, desde sembrar y procesar café hasta convertirse en un barista de talla mundial.

“Yo no quería hacer negocios y que la gente pobre siguiera siendo pobre. Si iba a crecer, quería tener otras personas para compartir ese crecimiento. Trato de pagarles mejor…. La mayoría de nuestros empleados son mujeres y madres solteras. El trabajar con café me ha ayudado a cambiar las vidas de otros” dice Daniel, cuya empresa – llamada Entre Nubes –  emplea a 45 personas y paga más o menos el doble de lo que pagan otras fincas del área.

Hijas de Daniel GarzaCon el transcurrir de los años, construyó una planta micro procesadora, empezó a tostar en el lugar, empezó un almácigo y construyó una cafetería que ahora es visitada tano por turistas  nacionales como internacionales. Además de este enfoque en el desarrollo social, Daniel implementó métodos de procesamiento de agua inteligentes en su finca para conservar un recurso limitado en esta parte de El Salvador.

Daniel capacitó a varios empleados como baristas y muchos de ellos ya han ido a competir en el Campeonato Mundial de Barismo. Agrega que “yo comparto todo lo que aprendo. Todas las cosas que yo sé hacer, nuestros empleados también pueden hacerlas: desde ser barista hasta conocer la finca, a cómo procesar nuestro café una vez recolectado, por qué lo hacemos así y cuál es el impacto en el medio ambiente y en la calidad.”

Luego de años trabajando 12 horas diarias, siete días a la semana, Daniel necesitaba hacer un alto. Pero no se trató de vacaciones. Daniel pasó dos meses en el sur de California, Estados Unidos trabajando en un torrefactora de café y en un café gourmet. “Finalmente poder ver lo que pasa con todo el café que cultivamos en nuestra región y poder conocer gente que está dispuesta a pagar más por un café sustentable de calidad es gratificante”, señala.

El compromiso de Daniel que es hacer el bien para otros es algo que le atribuye a su educación en EARTH, según dice. “Si Ud. se preocupa por las cosas que hace, las cosas que hace tendrán un efecto positivo en las personas.  Si yo sólo hubiera visto esto como un negocio, no hubiera llegado tan lejos. En EARTH nos enseñaron que cuando regresamos a nuestras comunidades y países, sea lo que sea que hagamos, debemos hacer algo que importe como por ejemplo ayudar a otras personas y ayudar a la comunidad a mejorar su calidad de vida.”

Continúa diciendo que “esta lección se me grabó tan bien en cada curso al que asistí en EARTH, que me quedó bien adherida y cambió una parte de mi corazón. Así que me fui sabiendo que quería ser un hombre de negocios pero sin olvidar a otras personas en el proceso. Esto es lo que me motiva.”

A la W.K. Kellogg Foundation que proporcionó la beca que hizo posible su educación en EARTH le dice “muchísimas gracias, porque  realmente cambiaron mi vida, Y por Uds., por las herramientas que se me dieron, es que ahora soy capaz de cambiar las vidas de otras personas.”


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