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Fecha: 28 de Diciembre de 2017

Nokubonga Mweli-Ndima, de 26 años, creció como la hija menor de un trabajador de fábrica y una líder comunitaria. La numerosa familia de seis vivía en el pequeño pueblo de KwaNyuswa, KwaZulu en Durban. Suráfrica. De niña, Nokubonga demostró ser increíblemente precoz e intelectualmente curiosa, habiendo comenzado el primer grado a los cuatro años.

Al terminar su educación primaria y secundaria en la escuela pública, se matriculó en la Universidad de KwaZulu-Natal en Sudáfrica para estudiar ciencias pre-médicas. Esperaba convertirse en cirujana, porque es una profesión en la que puede ayudar a las personas y salvar vidas: sus verdaderas pasiones. Sin embargo, al final de su primer año allí, se dio cuenta de que trabajar en la agricultura podía aprovechar esas mismas pasiones, al mismo tiempo que abordaba las causas de las enfermedades y la malnutrición desenfrenada en toda África. Poco después, aplicó a la Universidad EARTH y fue admitida.

La naturaleza desafiante de su educación internacional se aceleró casi de inmediato. Al llegar a Costa Rica en enero de 2009, un extraño la saludó con un amistoso ‘hola’ y ella quedó estupefacta, sin saber cómo responder. “Antes de eso, el único español que había escuchado era la letra de ‘La Bamba’, e, incluso entonces, no tenía idea de lo que querían decir”, dijo. Para colmo de males, su equipaje había sido extraviado por la aerolínea.

Sin embargo, a pesar de los desafíos, Nokubonga aprendió sobre la comunidad inclusiva y de apoyo a la que se estaba uniendo. “Otros compañeros de clase revisaron inmediatamente qué ropa podrían darme de sus armarios”, recuerda. “Nadie quería que me fuera”.

Llegó al campus de EARTH una semana antes del comienzo de las clases. Tener solo unos días de práctica con el idioma español presentaba su propio conjunto de desafíos. Afortunadamente, sus profesores de EARTH entendieron su situación única, le permitieron usar Spanglish para mantenerse al tanto del contenido durante los primeros meses y finalmente la ayudaron a aprenderlo. Una compañera de clase bilingüe costarricense también fue su tutora. “Estas acciones me ayudaron a comprender que no estaría sola, y que tenía una familia nueva y solidaria aquí”, dijo Nokubonga.

En su tercer año en EARTH, Nokubonga regresó a Sudáfrica para realizar su pasantía profesional en Wilderness Leadership School, una organización sin fines de lucro que busca reconectar a los humanos con la naturaleza y sensibilizarlos a luchar por ella a través de campamentos educativos. Nokubonga está agradecida de haber completado la pasantía en su país de origen porque “conocí a personas en el mundo empresarial y en el de las organizaciones sin fines de lucro, establecí contactos y empecé a comprender cómo las leyes de mi país afectan el panorama”, agregó. “Me enseñó cómo funciona mi país”.

Su primera gran oportunidad después de graduarse de EARTH en 2012 fue como aprendiz de Future Farmers Foundation. A través de la organización, la colocaron en una granja hidropónica, comenzando en la parte inferior de la escala salarial. “Era la más joven en el equipo masculino, así que tuve que demostrar mi valía como joven y como mujer”, dijo. “Recuerdo volver a mi casa muerta de cansancio todos los días porque traté de destacar cada minuto que estuve allí”. El arduo trabajo valió la pena. Nokubonga recibió aumentos salariales regularmente y, después de solo tres meses en el trabajo, el puesto de gerente. “Dependió mucho de mi educación en EARTH, recordando las lecciones de mis clases de suelos, cursos de negocios y más”, agregó.

En la actualidad, Nokubonga trabaja para Orchard: Africa, una organización que equipa a las iglesias locales para responder a la pobreza y la injusticia en toda Sudáfrica, centrándose en cuatro caminos: el ministerio, la educación, el cuidado de los enfermos y la alimentación y la agricultura. Nokubonga comenzó en la organización sin fines de lucro en 2015 y se desempeña como directora de su misión de alimentación y agricultura, trabajando desde su oficina en Ciudad del Cabo. La organización cree que, al proporcionar a los niños alimentos nutritivos y agua potable, puede reducir el analfabetismo, el tráfico sexual y el abuso. Nokubonga está a cargo de siete miembros del equipo y ha estado supervisando las iniciativas agrícolas verticales, que capacitan a los agricultores locales para llevar esa tecnología de seguridad alimentaria a sus propias aldeas. “Siempre he invertido en Sudáfrica”, dijo. “Es mi hogar, y quiero hacer un cambio ahí”.

En el futuro, Nokubonga está ansiosa por continuar supervisando proyectos que ayuden a las comunidades sudafricanas y mejoren las habilidades de quienes enfrentan más retos.

“Estoy muy agradecida por la oportunidad de vida que mis donantes me dieron. EARTH me moldeó para ser más responsable y de mente abierta, para cuidar más a las personas y para garantizar que la próxima generación tenga un entorno al cual aferrarse “, agregó. “Espero que (mis donantes) puedan ver cómo las semillas que plantaron en mí hace años han crecido y hoy dan fruto para otros”.