Familias EARTH: un puente hacia la adaptación

Archivado en: Historias EARTH
Fecha: 30 de junio de 2020

Cuando Josefa Pereira sabe que un estudiante nuevo va a llegar a su casa, rotula todo el espacio con papeles que dicen cómo se llama cada objeto en español. Los estudiantes que recibe vienen de países africanos o del Caribe. La mayoría de ellos y ellas nunca antes habían salido de su comunidad. Hablan francés, suajili, zulu, árabe. Son jóvenes y han dejado su país para venir a Costa Rica y formarse en EARTH. Dejarlo todo no es fácil, deben adaptarse a una nueva cultura y aprender un nuevo idioma. Su vida da un giro por completo y por eso, familias como la de Josefa, o “doña Chepita”, abren las puertas de su casa para ser un puente hacia la adaptación y formar un vínculo indeleble.

Doña Chepita con la graduada Forget Shareka (Promoción 2019, Zimbabue).

Doña Chepita con la graduada Forget Shareka (Promoción 2019, Zimbabue).

Doña Chepita le pone nombre a todo: a la refrigeradora, al espejo, a la cocina y dice que su método es efectivo, que ve a los estudiantes leyendo cada palabra y que poco a poco repiten, memorizan y se comunican. Los estudiantes que recibe son de primer ingreso y viajan a Costa Rica cinco meses antes de empezar el curso lectivo en la Universidad para ser parte del Programa de Español e Inducción Intercultural, un curso intensivo para la inmersión del idioma y para integrarse a la cultura costarricense. Los estudiantes reciben clases de español en el campus de Guácimo, Limón, y durante estos meses, viven con familias en las comunidades aledañas. Al iniciar el curso lectivo en enero de cada año, se movilizan al campus para vivir en las residencias estudiantiles.

Doña Chepita ha creado un vínculo indeleble con las y los estudiantes que recibe en su casa.

Doña Chepita ha creado un vínculo indeleble con las y los estudiantes que recibe en su casa.

Doña Chepita ha recibido a estudiantes de países como Liberia, Somalilandia, Uganda, Haití y Jamaica. Le dicen “mamá tica” y ella los trata como hijos e hijas: les enseña a cocinar comida costarricense, les exije buenas notas, los cuida cuando salen de casa, los integra con el resto de su familia y sus vecinos. “Lo que más me gusta de la experiencia es que son como mis hijos, los quiero tanto. Disfruto mucho de ayudarles con cualquier cosa. El papel mío es ser como un puente para que ellos pasen. Se van equilibrando solos pero yo les voy ayudando a cruzar. Me queda la experiencia de compartir juntos y de entender el sacrificio que ellos hacen al dejar a sus familias y sus países. Se trata de saber que necesitan amor para enfrentarse a los nuevos retos, y de estar presente para dárselos”, dice doña Chepita.

Cada estudiante que ha pasado por su casa ha sido acogido por toda la familia. En el 2017, por ejemplo, su hija Marielos Gutiérrez viajó junto a su esposo a Uganda, para acompañar a la graduada Fatuma Birungi (Promoción 2017, Uganda) en su regreso a casa después de haber concluido sus estudios en EARTH. Marielos se quedó un mes entero con Fatuma y su familia. Pasaron Navidad y Año Nuevo conociendo el entorno. Organizaron una fiesta con piñatas y comida tradicional para los niños de la comunidad. El vínculo que se creó es tan fuerte, que la familia Morrow-Gutiérrez da un soporte económico a los hermanos menores de Fatuma para que puedan seguir estudiando.

 Doña Chepita junto a la graduada Fatuma Birungi (Promoción 2017, Uganda).


Doña Chepita junto a la graduada Fatuma Birungi (Promoción 2017, Uganda).

Fernando Gutiérrez, hijo de doña Chepita y hermano gemelo de Marielos, también recibe a estudiantes en su casa junto a su esposa Viviana Gutiérrez. Fernando, además, es funcionario en EARTH desde hace 23 años. “A mí lo que me mueve más al trabajar en EARTH es ver a los papás de pies descalzos, a las familias con sus trajes tradicionales, orgullosas de sus raíces, y ver a sus hijos, los estudiantes, recibir su título en una universidad importante. Me mueve ver la humildad de las familias y la perseverancia que tienen los y las estudiantes para integrarse, estudiar y lograr su meta. Me siento orgulloso al formar parte de este proceso y de saber que se convierten en líderes de cambio para sus comunidades”, menciona Fernando.

Fatuma junto a su familia, retratados por Marielos en su viaje a Uganda.

Fatuma junto a su familia, retratados por Marielos en su viaje a Uganda.

Doña Chepita y su hijo coinciden en que lo más difícil de la experiencia es la despedida. A veces tienen conversaciones extendidas sobre el futuro, sobre las oportunidades que vienen, sobre el miedo que algunos estudiantes tienen de volver a sus casas y enfrentarse a nuevos desafíos, y entonces la “mamá tica” y Fernando los siguen motivando, como lo hicieron desde el principio. Los motivan porque los han visto crecer en gran manera. Han visto como han aprendido a hablar un idioma nuevo en menos de seis meses. Han sido testigos de cómo se han adaptado al entorno, siendo resilientes y tolerantes a los cambios. Han observado como todos ellos y ellas se transforman en personas íntegras y líderes ilustrados que están listos y listas para enfrentarse a las problemáticas globales.

Según Fernando, gracias a las redes sociales y a la tecnología, la comunicación con las y los estudiantes que ya regresaron a su país de origen sigue siendo constante. Cada tanto hacen videollamadas para ponerse al día. Se envían fotografías y comparten historias de la vida cotidiana, celebran los éxitos y se acompañan en los duelos. Doña Chepita, Fernando y sus familiares, asisten a las graduaciones y aplauden con fuerza cuando escuchan el nombre de alguno de los estudiantes que forman parte de su hogar. Decir adiós es duro, pero agradecen la experiencia y tienen la certeza de que el puente ya fue establecido y de que el vínculo siempre va a estar presente.

Viviana Gutiérrez, su hija y Eva Liantina (Promoción 2017, Mozambique) en la ceremonia de graduación.

Viviana Gutiérrez, su hija y Eva Liantina (Promoción 2017, Mozambique) en la ceremonia de graduación.

La Universidad procura crear espacios y vínculos regidos por la tolerancia, la empatía y el respeto. En los 30 años y desde su creación, EARTH ha establecido la integración de una comunidad multicultural, en donde personas de distintas etnias, religiones y culturas, conviven y trabajan en conjunto por un mundo mejor. Debido a la crisis por la COVID-19, no tenemos certeza de que la experiencia del Programa de Español con las comunidades se pueda llevar a cabo este año. Aún así, los estudiantes siempre tendrán la oportunidad, de una u otra manera, de conocer y crear vínculos con personas y comunidades que los harán crecer como líderes de cambio.

Agradecemos a doña Chepita, Fernando y todos los y las anfitrionas, por ser impulsores de los valores y la misión de la Universidad.