Dignidad: romper las fronteras invisibles

Archivado en: Historias EARTH
Fecha: 29 de octubre de 2020

El miércoles 14 de octubre y por cuarto año consecutivo, toda la comunidad EARTH se reunió virtualmente para celebrar el Día Mundial de la Dignidad, para escuchar y compartir historias, y para recordar que, con las acciones individuales y colectivas, podemos romper las fronteras invisibles para dignificar nuestra propia vida y la de los demás.

La celebración del Día de la Dignidad fue virtual.

La celebración del Día de la Dignidad fue virtual.

Las fronteras de la injusticia

Desde el confinamiento y frente a las pantallas, todos y todas imaginamos cómo es San Vicente, una comunidad transfronteriza entre Costa Rica y Nicaragua en la que, antes de la pandemia, no existía una brecha física, no había un muro ni un río; no había un puesto policial, ni una carretera, ni banderas flameantes de un país o del otro. Entre San Vicente, en Costa Rica, y El Tablón, en Nicaragua, solo existía una frontera dibujada, una línea imaginada por la política, pero no por la naturaleza, ni por los habitantes de ambas comunidades, ni por la vida cotidiana. María Fernanda Cruz nos pide imaginar con ella el calor y la humedad, los verdes densos de un lugar tropical y paradisíaco, las miradas y las palabras de las personas que habitan ese espacio.

María Fernanda es periodista y trabajó, hasta hace poco, como editora en La Voz de Guanacaste, un medio de comunicación regional de Costa Rica que expone e investiga temas relacionados con los derechos humanos, la migración, la violencia de género, la corrupción y la sostenibilidad. Trabajando en “La Voz”, fue como María Fernanda llegó a San Vicente y llegó a la historia de Darys Mora, aunque insiste en que llegó demasiado tarde. Compara su vida con la de Darys solo para llegar a una conclusión: no todas y todos tenemos acceso a las mismas oportunidades, ni gozamos de los mismos derechos, ni tenemos una vida digna. En el Día de la Dignidad, María Fernanda es la oradora invitada y cuenta la siguiente historia:

Darys salió de su casa un 19 de diciembre del 2018. Iba a comprar un regalo a El Tablón. Atravesó los trillos de siempre, llegó al lado nicaragüense y estando ahí, desapareció.  Su familia la buscó por horas, pidió ayuda a la policía en Costa Rica, pero justificaban que no podían cruzar al otro lado a buscarla porque estaba fuera de su alcance y de su labor. “La frontera nunca había sido tan evidente para ellos. La frontera no era un concepto. Cruzaban y volvían por los trillos. La policía insistía en que no podían buscarla porque no podían ir al “otro lado”. ¿Qué es el otro lado cuando la frontera es invisible?”, cuenta María Fernanda.

Journalists María Fernanda Cruz and Noelia Esquivel doing research in San Vicente. Photo by César Arroyo-La Voz de Guanacaste.

Las periodistas María Fernanda Cruz y Noelia Esquivel haciendo reporteo en San Vicente. Fotografía por César Arroyo-La Voz de Guanacaste.

Ambas comunidades se dedicaron a buscarla. Unas horas después apareció, pero estaba muerta. El femicidio de Darys no está contabilizado en las estadísticas de Costa Rica ni de Nicaragua por haber nacido de un lado y por haber vivido del otro.  El asesino fue declarado como prófugo y las mujeres de San Vicente viven con miedo constante de que sus vidas también sean violentadas. El crimen quedó impune y una familia quedó marcada por la violencia de un hombre y por la violencia de un sistema basado en fronteras imaginarias y no en la dignidad humana. La historia de Darys merecía ser contada. La frontera dibujada es un esfuerzo transfronterizo entre tres medios de comunicación: La Voz de Guanacaste, El Confidencial de Nicaragua y Interferencia de Radio Emisoras UCR. En medio de esta investigación, la historia de Darys fue publicada.

Después de escuchar, escribir y publicar la historia, María Fernanda se sentía imponente, pero decidió definir para sí misma tres tareas que le permiten, desde su trinchera y sus posibilidades, hacer valer, reforzar y luchar por la dignidad de otras personas. Las tareas son:

  1. Compartir las historias: el poder de un clic. Tenemos un gran poder en nuestras manos cuando sostenemos un celular y decidimos darle clic a las historias que merecen y necesitan ser contadas. Cada vez que lo hacemos, le ayudamos a los medios locales, a los medios independientes y a las familias que necesitan ayuda. Un clic es más valioso de lo que imaginamos.
  2. Escuchar: el poder de sanar. Dejar que las personas se expresen tiene un poder curativo. Cuando escuchamos a las y los demás podemos entender que las fronteras no existen y que todos tenemos derecho a la dignidad.
  3. Contar: el poder de entender. Contar nuestra propia historia y mostrarnos vulnerables, nos ayuda a impulsar la empatía y la tolerancia entre las personas.

Aunque María Fernanda dice que llegó demasiado tarde para conocer a Darys y ser testigo, por su cuenta, de su bondad; llegó en un momento en el que la familia y la comunidad necesitaban que alguien contara su historia, que le diera voz a quien había sido silenciada y que mostrara al mundo que las fronteras dibujadas deben romperse por la dignidad de las personas. Las tareas que ella se propuso, pueden ser las tareas de todas y todos nosotros.

Las fronteras que nos impiden soñar

Yulyana junto a su familia.

Yulyana junto a su familia.

Cuando la estudiante Yulyana Duarte Mendoza (Promoción 2020, Costa Rica) comienza a compartir su historia, tiene los ojos llenos de lágrimas, pero tiene también la voz firme y la valentía suficiente para mostrar que la vulnerabilidad es fortaleza. Yulyana tenía los planes de su vida demasiado definidos, estaba estudiando en EARTH cuando todo cambió. Se dio cuenta de su embarazo a los tres meses de gestación. Aunque las primeras dos pruebas dieron positivo, se convenció de que era un embarazo sicológico porque en sus planes no había un margen de error. Luego llegó a la ecografía y escuchó un corazón retumbante, fuerte, vivo. La vida que había soñado se desboronaba, se sentía perdida y le costó un tiempo entender que todo iba a estar bien.

“A través de los ojos de mi hijo, me di cuenta de que mi vida no se había acabado, que su llegada solo había marcado un nuevo inicio y que esa mutación por la que pasaba, esos cambios drásticos, eran necesarios para mí. Me di cuenta de que mirarme al espejo con amor, era un sinónimo de revolución, un acto de rebeldía. El sistema nos quiere encasillar en un modelo perfecto, y nadie es perfecto. Ahora me siento libre, empoderada de mi cuerpo y mi sexualidad”, cuenta Yulyana.

Durante todo su proceso, se dio cuenta de que pedir ayuda está bien, de que siempre hay manos que se extienden para impulsarnos a seguir adelante y de que, aunque los planes cambien, no hay ninguna frontera que nos pueda impedir soñar.

Las fronteras del amor propio

Debi Nova compartió su propia historia y su música.

Debi Nova compartió su propia historia y su música.

 La cantante costarricense Debi Nova siempre ha tenido talento y agallas, pero se ha tenido que esforzar grandemente para tener el reconocimiento que hoy tiene y que merece. Cada vez que alguno de sus proyectos se venía abajo, tenía que mirar hacia adentro para abrazarse a sí misma, para no dejar de creer en su poder y para amarse ante todas las cosas. “Cuando pasa lo inevitable, cuando la vida te pone obstáculos y retos y te lleva por altos y bajos, siempre hay que regresar a nuestra propia dignidad: reconocerla para poder honrar a los demás”, cuenta Debi. Toda la comunidad EARTH la escucha cantar sobre el amor propio, sobre entendernos a nosotros mismos, sobre atrevernos a hacer lo que queramos, a dejar las dudas de lado y vivir con convicción.

Dos estudiantes también comparten sus historias: Francely Flores (Promoción 2020, Guatemala) dice que parte de su propia dignidad es tener la libertad de reforzar las decisiones que ha tomado en su vida, como ser virgen hasta el matrimonio. A pesar de los prejuicios que existen alrededor de este tema, Francely defiende que cada persona tiene derecho a vivir su sexualidad de la forma que quiera, siempre desde el respeto y la responsabilidad.

La comunidad tuvo la oportunidad de compartir historias y de escuchar a los y las demás.

La comunidad tuvo la oportunidad de compartir historias y de escuchar a los y las demás.

Jhohan Piero Elguer (Promoción 2023, Perú) tuvo que migrar de su pueblo, una comunidad rural de la Sierra Peruana, a la capital de su país. Era un niño, pero tuvo que pasar por un proceso de adaptación en el que se dio cuenta de que recibía un trato diferente por venir de otro contexto. Llegar a EARTH lo puso en un escenario parecido, pero se dio cuenta de que la multiculturalidad es una riqueza y que, con nuestras diferencias, todas y todos somos perfectos y, por tanto, debemos amarnos, respetarnos y buscar la belleza en lo que nos hace distintos al resto.

Al final de todo, María Fernanda reafirma las palabras de Yulyana: “hacer valer nuestra dignidad es un acto de rebeldía”. Mirarnos a nosotros mismos con ojos de amor, es un acto de rebeldía. Reconocer el valor de otras personas, es un acto de rebeldía. Derribar fronteras invisibles que nos impiden soñar, avanzar y vivir, a nosotros o a los demás, es un acto de rebeldía. Y en este espacio, todos somos rebeldes.