Programa de Desarrollo Comunitario: nadie se queda atrás

Fecha: 25 de febrero de 2021

En un miércoles habitual, antes de la pandemia, alrededor de 60 estudiantes viajaban en un bus hacia diferentes comunidades aledañas del Campus de Guácimo para trabajar distintos proyectos con sus anfitriones: mujeres y hombres que han levantado sus negocios en las zonas rurales de las que provienen y que buscan mejorar sus procesos de producción en temas de sostenibilidad agropecuaria, empresarialidad y en el ámbito social y organizacional. Estos proyectos, liderados por estudiantes de cuarto año, buscan fomentar las buenas prácticas agrícolas,  solventar problemas reales y crear vínculos estrechos con las comunidades.

Antes de la pandemia, PDC visitaba las comunidades todas las semanas. Su trabajo se mantiene en la virtualidad.

Antes de la pandemia, PDC visitaba las comunidades todas las semanas. Su trabajo se mantiene en la virtualidad.

Con los cambios mundiales vividos en el 2020, los gestores del Programa de Desarrollo Comunitario (PDC), Luis Enrique Carazo, Kimberly Coto y Paula Morales, tuvieron el reto de adaptar esos vínculos al mundo digital. El proceso no era sencillo, aunque desde antes se habían planteado la posibilidad de usar la virtualidad para llegar a más personas, nunca habían hecho un diagnóstico para medir la capacidad de conectividad de los y las anfitrionas con las que trabajaban usualmente. Y aunque no era sencillo tenían algo claro: nadie se podía quedar atrás, abandonar a los anfitriones no era una opción y ser resilientes era y sigue siendo parte de su compromiso con las comunidades.

Así fue como entre los tres idearon y dieron forma a nuevas metodologías para seguir adelante con cada proyecto; se asesoraron con comunicadores, investigaron y comenzaron a usar plataformas digitales; aprendieron a mezclar colores, a buscar palabras simples, a crear presentaciones llamativas y videos con mensajes asertivos. En cuestión de semanas, lograron hacer que el escenario de PDC siguiera más vivo que nunca.

Las y los estudiantes dan talleres virtuales a anfitriones de distintas comunidades.

Las y los estudiantes dan talleres virtuales a anfitriones de distintas comunidades.

“Tuvimos la dicha de tener estudiantes comprometidos y trabajadores. Pusieron su mejor esfuerzo en hacer videos y seguir en contacto con sus anfitriones y al final del año, logramos concluir con éxito los 18 proyectos con los que habíamos comenzado a trabajar desde el inicio del curso lectivo”, cuenta Paula.

La virtualidad también ha traído un regalo al Programa: gracias a webinars, talleres virtuales y a la alianza con organizaciones como Grameen Costa Rica, lograron llegar a más de 11 mil personas de diferentes lugares del país. “Dimos un taller de manejo de emociones en una red social y fue increíble ver comentarios de mujeres de diferentes contextos y oficios participando y agradeciendo el espacio, por ejemplo, una señora costurera de Guanacaste”, menciona Kimberly.

Por otro lado, Luis cuenta que, aunque para los estudiantes fue frustrante no poder visitar las comunidades y tener encuentros cercanos que incentiven el aprendizaje mutuo, entre todos lograron motivarse para seguir adelante, seguir acompañando a la distancia a las y los productores, y mantener la calidad y las metodologías más óptimas para cumplir con todos los objetivos de PDC.

En el 2021, el Programa está comprometido con fortalecer todavía más la sensibilización y el compromiso social de las y los estudiantes a través de los vínculos con las comunidades.

¡Estamos seguros de que darán forma a proyectos maravillosos!