¡Tenemos un nuevo laboratorio de fertirriego!

Archivado en: Noticias EARTH
Fecha: 31 de agosto de 2020

En la búsqueda constante de nuestra Universidad por expandir sus conocimientos tecnológicos aplicados en el mundo agrícola, comenzamos a trabajar en un nuevo y prometedor proyecto: un laboratorio de fertirriego. Este espacio le permitirá a las y los estudiantes y a la facultad, investigar, aprender e innovar en métodos sostenibles para el riego y la distribución de fertilizantes en diferentes tipos de cultivos.  Según el profesor Gregory Guevara, uno de los líderes de este proyecto, el laboratorio se considera un programa institucional para el desarrollo científico y busca poner al servicio de la agricultura, las herramientas, los recursos y las habilidades obtenidas en los procesos de investigación, para hacer que las cadenas productivas sean más rentables, solventes y accesibles.

Facultad y estudiantes trabajan en el espacio.

¿Qué es fertirriego?

Es la unión del agua y los nutrientes. Fertirrigar es dosificar la cantidad de nutrientes y distribuirla a través de un sistema de riego, semana a semana y gota por gota. Es importante medir los resultados para poder administrar los productos. “El programa de fertirriego tiene una serie de instrumentos de monitoreo que nos permiten automatizar procesos y eso es parte de lo que estamos haciendo: no solo automatizar la cantidad de agua, sino también la cantidad de los nutrientes. Mientras trabajamos en esto, ganamos la capacidad de escribir algoritmos matemáticos para poner la información en una computadora que gestione los procesos agrícolas y que haga recomendaciones y predicciones para mejorar los cultivos”, explica Guevara.

Sistema de fertirriego.

¿Cómo funciona el laboratorio?

La empresa Netafim realizó una donación esencial de equipo y soporte técnico para poder comenzar el proyecto en mayo del 2020. Desde entonces, un espacio de 1,6 hectáreas fue dividido en ocho bloques con diferentes cultivos: hortícolas, como tomate y ayote; granos, como arroz y maíz; frutas como la sandía; cultivos anuales, como la papaya y la yuca; y cultivos perennes como naranja y cacao. En esa área se han construido canales para drenaje y se han instalado válvulas que forman parte  de un sistema de riego completo y un cuarto de equipos en donde están los tanques, las bombas, los filtros, y las máquinas inyectoras de fertilizantes. Todo es controlado por una computadora desde donde se pueden gestionar los insumos que los cultivos necesitan de forma remota. El cuarto de riego está conectado a un sistema de control automático, desde ahí se puede monitorear y controlar todo lo que pasa.

Cosecha de sandía.

Cosecha de sandía.

“Los estudiantes pueden ver a través de la infraestructura que tenemos, que este es el futuro agrícola”, comenta Gregory.  Junto a la facultad, las y los estudiantes están liderando varios proyectos: una investigación nutricional y otra de relaciones biométricas, por estudiantes de tercer y cuarto año; otra relacionada al cultivo de sandía, que está dando grandes resultados y está siendo liderada por estudiantes de cuarto año; y otra relacionada con la producción de arroz. “El arroz es el cultivo que tiene la huella hídrica y de carbono más grandes a nivel planeta. Hay una estadística que muestra que, si se logra cambiar el 10% de la superficie inundada por arroz en el mundo, ese es el equivalente a sacar 40 millones de autos de las carreteras. Por eso apuntamos a tener una buena productividad con nuestro sistema, por el impacto que podemos tener globalmente.”

 El laboratorio es una oportunidad para hacer que la agricultura evolucione a través de la tecnología y los esfuerzos colectivos de la comunidad EARTH y sus aliados. ¡Esperamos con ansias los resultados!