Asegurando la ruta del pez bobo

Archivado en: Noticias EARTH
Fecha: 10 de julio de 2018

La Universidad EARTH, el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), y el Área de Conservación Tortuguero han trabajado desde hace más de dos años, en la conformación de un comité gestor para la creación de un corredor biológico en la zona caribeña costarricense llamado Corredor Biológico Río Parismina: “ruta del pez bobo”. Dicho esfuerzo ha terminado con la aprobación y reconocimiento de parte del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC).

El corredor abarca 32.203,28 hectáreas; de estas, más de 8 mil se ubican en el distrito de Río Jiménez y más de 7 mil se ubican en el distrito de Guácimo.
Fuente: ICE, 2018.

En términos generales, un corredor biológico puede ser un territorio continental, marino-costero o insular delimitado, cuyo fin primordial es proporcionar conectividad entre áreas silvestres protegidas, así como entre paisajes, ecosistemas y hábitats naturales o modificados, sean rurales o urbanos, para asegurar el mantenimiento de la biodiversidad y los procesos ecológicos y evolutivos. Busca proporcionar espacios de concertación social para promover la inversión en la conservación y uso sostenible de los recursos naturales en esos espacios.

En Costa Rica, los corredores biológicos son la segunda estrategia de conservación más importante en cuanto a territorio y alcance, impulsados por el SINAC a través del Programa Nacional de Corredores Biológicos y con la participación de los actores locales en su gestión, mediante plataformas participativas denominadas Comités Locales de Corredores Biológicos.

Costa Rica cuenta con 44 corredores biológicos, que representan cerca del 33% del territorio continental. 1

Importancia:

El corredor pretende mitigar el escenario previsto de cambio climático para el año 2050 al permitir que las especies busquen climas similares a los actuales y persistan bajo condiciones de mayor estrés en su hábitat.

El pez bobo, Joturus pichardi, especie destacada en la creación del corredor biológico Parismina. Foto: https://www.naturalista.mx

A la vez, establece al río Parismina y sus afluentes Guácimo, Dos Novillos, Destierro y el Silencio como principales conectores, enfocando los esfuerzos de conservación de especies  como el bobo (Joturus Picardi), chupapiedras (Sicydium sp.), tepemechín (Agnostomus montícola), lame arena (Awaous banana, sábalo (Megalops atlantus) y cuatro especies de camarones (Macrobracium heterochirus, Macrobracium olfersii, Macrobracium acanthurus, Macrobracium carcinus) que son consideradas especies migratorias y podrían usar esos cuerpos de agua como áreas de interés para su ciclo de vida.

El bobo (Joturus pichardi), la única del género Joturus, es un pez marino y de río distribuido por todo el mar Caribe y el Golfo de México, desde Florida a Venezuela y desde Panamá a México.

El pez bobo es culturalmente muy apreciado, también desde el 2015 existe una veda del Ministerio de Ambiente y Energía que prohíbe su pesca en el mes de octubre, que es cuando se reproduce. Además, tiene requerimientos de hábitat muy específicos que, si se logran satisfacer, beneficia muchas otras especies migratorias y no migratorias.

Entre estos requerimientos están: la presencia de rápidos a lo largo del cauce, lo cual permite una mayor oxigenación del agua; disponibilidad de algunas algas adheridas a las rocas para consumo y principalmente, la necesidad de conectividad estructural a lo largo de los ríos, (desde sectores de cuenca alta hasta la desembocadura en el mar para completar su ciclo de vida), convierten esta especie en una ideal “especie sombrilla” que indirectamente, salvaguarda otras con requerimientos similares y favorece la estrategia de conservación de hábitat rivereño en general.

Otro de sus objetivos es generar un proceso de desarrollo endógeno, basado en el cuido y aprovechamiento de los recursos naturales y la conectividad del territorio comprendido entre el Humedad Caribe – Noreste (RAMSAR) y Zona protectora Acuíferos Guácimo – Pococí, de tal manera que procure mejoramiento de las condiciones de vida de los habitantes de dicho territorio, y permita su mitigación/adaptación al cambio climático e integración intersectorial.

Ubicación:

El corredor uniría dos importantes áreas de conservación: Humedad Caribe – Noreste (RAMSAR) y Zona protectora Acuíferos Guácimo – Pococí. Estos son espacios necesarios para la conservación del jaguar (Panthera onca).

Los límites del corredor establecidos son: al norte con el corredor biológico Colorado – Tortuguero; al sur con el corredor biológico Acuíferos; al este con el límite de la cuenca del río Destierro y las lagunas de Peje y al oeste con el cauce del río Jiménez.

Fauna y flora presentes dentro del corredor:

Como es de esperarse, el corredor es rico en especies tanto de flora como fauna.

Flora: El 19% del territorio comprendido dentro del corredor es bosque (6.161,34 ha). Según la determinación de la composición florística del Sistema de Compensación Fluvial -conocido como Offset- del ICE (Río Parismina-Dos Novillos), generó un listado de 252 especies, distribuidas en 55 familias y 139 géneros, que equivalen a un 19,2% y un 6,9% del total de familias y géneros conocidos para el país, respectivamente.

El guácimo blanco (Goethalsia meiantha) y el guácimo colorado (Luehea seemannii) son las dos especies con la mayor importancia ecológica dentro del corredor.
Foto: sura.ots.ac.cr

Del total de especies registradas, 15 corresponden a especies exóticas y las restantes 237 son especies nativas de Costa Rica.

En este sentido, el corredor ayudará al establecimiento de medidas adecuadas para su conservación efectiva y manejo en un largo plazo y determinar las áreas de principales vulnerabilidades en cuanto a restauración.

Fauna: Los resultados de la fauna se dividieron en grupos: insectos acuáticos, camarones, peces, aves y mamíferos no voladores.

En el Río Parismina existe una amplia diversidad de macroinvertebrados acuáticos: se han registrado 56 familias y 123 géneros. Este grupo es de suma importancia en los ecosistemas ya que no solo constituyen la base de las cadenas tróficas, sino que también proporcionan información importante acerca del estado actual del cuerpo de agua.

Con respecto a los peces, se encontraron 42 especies distribuidas en 15 familias, entre ellas el ya destacado anteriormente pez bobo.

La lapa verde se encuentra en peligro de extinción, según la lista de especies en peligro de la IUCN. Foto: Alois Staudacher, Wikipedia.

En el grupo de las aves, la mayoría de las especies registradas cuentan con altos rangos de plasticidad entre cambios en el hábitat, por ejemplo, los pecho amarillo (Pitangus sulphuratus), sargentos (Ramphocelus passerini), yigüirro (Turdus grayi), entre otros.

También se encontraron aves de altísimo  valor ecológico, amenazadas de extinción según la lista de la “International Union for Conservation of Nature” (IUCN). Estas son el aguilucho (Spizaetus tyrannus); el gavilán pechinegro (Morphnarchus princeps); la lapa verde (Ara ambiguus) y el gavilán pescador (Busarellus nigricollis).

Finalmente, se corroboraron un total de 23 especies de mamíferos no voladores que utilizan el área del corredor Parismina y los corredores aledaños como ruta de conectividad. Entre ellos, especies también en peligro como el mapache (Procyon lotor) y el coyote (Canis latrans) y otros cuyo estado de riesgo ha disminuido en los últimos años como el jaguar (Panthera onca) y la danta Perissodactyla (Tapirus bairdii).

Estado del suelo y el agua:

En la sección alta y media de los ríos, los resultados obtenidos del ICA muestran una buena condición de calidad del agua. Esto se asocia con el uso limitado del suelo, actividades agrícolas y ganaderas de autoconsumo, y a la ausencia de proyectos de urbanización. Es importante mencionar que otro factor que influyó en la conservación de la calidad del agua de estas áreas fue la existencia de una moratoria establecida para evitar afectaciones al acuífero. En la sección media-baja la calidad disminuye, posiblemente debido a que los cuerpos de agua arrastran contaminación química de los centros de población ubicados a lo largo de la ruta 32.

Conocimiento local:

Según el Offset, en 20 comunidades aledañas al corredor, el río y el bosque son los dos recursos nombrados más a menudo. Además de diversas especies de animales como congos, venados, panteras, saínos y pizotes que se han visto disminuidas al pasar de los años. Sim embargo, los vecinos están de acuerdo con el hecho de que la conservación de los recursos naturales es estrictamente necesaria para la evolución económica y para mitigar efectos del cambio climático.

De acuerdo con Bahamón, E. y Flores, M (2016) los principales servicios ambientales identificados para el corredor Parismina son los siguientes:

  • Aprovisionamiento de agua dulce.
  • Aprovisionamiento de alimentos.
  • Ciclo de nutrientes.
  • Formación del suelo.
  • Regulación del clima.
  • Purificación del aire.
  • Aprovisionamiento de biomasa.
  • Aprovisionamiento de fibras.
  • Fotosíntesis
  • Control de la erosión.
  • Polinización

Con esta iniciativa, la Universidad EARTH, el ICE, el Área de Conservación Tortuguero y las comunidades aledañas al corredor biológico Parismina reafirman su compromiso con la conservación de la flora y la fauna de la zona. Con esta formalización, se contribuye con la meta del SINAC para que al 2020 se ha aumentado en 0,15% la conectividad ecológica en el país, mediante la creación de corredores biológicos terrestres y considerando los escenarios climáticos.

También se aumenta la participación ciudadana en temas ambientales, sobre todo en las zonas como Guácimo, Siquirres y otros sectores (que abarcan una población de más de 55 mil habitantes) cuyos recursos naturales son la base de sus recursos productivos.

 

 

Este artículo fue realizado con información del documento Comité Pro Creación del Corredor Biológico Río Parismina. 2018. Perfil Técnico del Corredor Biológico Río Parismina. Costa Rica. 183 p.