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Perfil y Experiencias
Experiencias Profesionales
Como institución académica, nuestros
graduados son el impacto más importante que hemos generado
durante estos dieciséis años de labor educativa.
Basados en recopilaciones de historias de nuestros graduados así
como en los estudios de caso, queremos compartir testimonios como
evidencia de cómo, mediante su labor la misión de
EARTH se materializa y se extiende.
Estas historias fortalecen nuestra misión y nos confirman
que la educación tiene un efecto transformador en los pueblos.
Ing.Édgar Gutiérrez
Costa Rica
Generación 2000
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Identificación plena con la
causa ambiental
Si la elocuencia y fluidez de sus palabras fueran un indicador
del paso de Édgar Gutiérrez por la EARTH, no
cabe duda que esta experiencia caló profundo en su
vida profesional y personal.
“De las etapas más interesantes y provechosas
de mi vida figura mi paso por esta Universidad. Fue una gran
época, ya que pude darme cuenta del valor real de la
amistad, la tolerancia, el respeto a las personas y el significado
de los buenos momentos. No logro retroceder y pensar en todas
mis vivencias de los cuatro años sin que se me dibuje
una sonrisa y vengan a mi mente una serie de eventos y momentos
gratos”, afirmó con mucho entusiasmo Édgar.
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Nos contó que en su decisión de ingresar
a EARTH sopesó la orientación académica que
ofrecía la Universidad. “Me pareció que el programa
de agricultura enfocado en la sostenibilidad y conservación
del medio ambiente era una propuesta muy fresca y necesaria para
el agro latinoamericano, que me permitiría realizar cosas
muy provechosas en pro de un desarrollo más armonioso y de
alcances importantes”.
Y así fue. A ocho años de graduado, este costarricense
de 36 años labora actualmente como Subgerente Agrícola
del Grupo del Oro S. A. (ubicado en La Cruz de Guanacaste, al norte
del país, límite con la frontera de Nicaragua). Sin
embargo, en su currículo también figura la previa
ocupación de puestos en el área de exportación
de flores y desarrollo de proyectos de manejo de desechos en la
industria lechera y porcina.
En el Grupo del Oro, Édgar se ha desempeñado en la
producción de naranja, maracuyá, acerola y rambután;
así como en la elaboración de concentrados de jugos
en todo lo relacionado con certificaciones ambientales, producción
orgánica y manejo de desechos.
Sus aportes a esta empresa, incluyen la reducción y utilización
eficiente de los desechos de las frutas procesadas; la alimentación
de ganado con pulpa de naranja, piña y maracuyá; el
desarrollo de paquetes tecnológicos orgánicos para
el campo de resiembra de cítricos; y la generación
de empleo.
Según explicó Édgar, el primero se trata de
un proyecto para el manejo mediante compostaje de los residuos orgánicos
que se generan como parte del proceso de transformación al
que se somete la fruta; los cuales sobrepasan las 115.000 toneladas
por año. Todo el material resultante como compostaje es incorporado
a nivel de suelo en una de las fincas del Grupo Oro para renovar
sus características físicas, químicas y microbiológicas.
El impacto de esta iniciativa, liderada por Édgar, puede
medirse en el significativo mejoramiento de la producción
de la finca.
En cuanto a la alimentación de ganado con pulpa de fruta,
Édgar visualizó y promovió la idea de utilizar
este subproducto para sufragar dicha necesidad latente en la zona
de Guanacaste. Hoy, tras dos años de implementación,
mediante el proyecto se canalizan alrededor de 45.000 TM por año
para suplemento alimenticio de animales en unas 50 fincas (al inicio
se contaban apenas 1.000 TM por año).
Como un logro más, comentó sobre el empleo de 20 mujeres
de la zona para labores de polinización manual en el marco
de un proyecto de producción de maracuyá. Esta oportunidad
es especialmente importante si se considera la escasez de trabajo
en la región de La Cruz de Guanacaste.
De su vida personal, Édgar habló de sus hijas, María
Fernanda de 12 años y Karimah de 6. También de su
madre María del Carmen Arroyo Quirós y su papá
Norman Gutiérrez Piedra, quienes luego de pensionarse se
han dedicado a trabajar en una finca lechera propiedad de la familia.
Sobre sus pasatiempos, aseguró que disfruta de una buena
conversación, el rafting y las caminatas.
Un abanderado de EARTH
“EARTH significa para mí aquel vuelco total de ver
las cosas con un sentido único hacia las personas que laboran
forjando el agro, hacia las tendencias sensatas que deben apoyarse
y de lo que queremos para nuestros países, regiones o empresas.
Toda esa vivencia y educación han hecho definitivamente que
hoy por hoy me vea como un profesional completo y seguro de mis
decisiones y que, como individuo, me haya calado mis convicciones
sociales y personales”.
No dudó en asegurar que la enseñanza integral que
recibió en EARTH, no sólo le dio las herramientas
técnicas y profesionales que aplica diariamente en su trabajo,
sino que ha contribuido a alcanzar sus metas personales.
Agregó que la Universidad fomenta el liderazgo y les ofrece
a los estudiantes todos los recursos necesarios para desarrollarlo
en cualquier ámbito. “Esto ha hecho que a lo largo
de mi carrera profesional haya podido ejercer mis tareas con total
apoyo del personal a mi alrededor”.
Pero sus remembranzas no sólo se abocaron a la formación
académica. Recordó, además, cómo la
Universidad propicia espacios para compartir con los amigos y desarrollar
diversas actividades extracurriculares. Al respecto, manifestó
que “me gustaba vivir intensamente la compañía
de mis amigos y aprovechar al máximo la oportunidad que en
ese momento se nos brindaba de palpar el tema ambiental; por eso
siempre participé en las actividades sociales y ambientales”.
Dijo identificarse plenamente con el principio del esfuerzo honesto
en el trabajo, inculcado durante sus años universitarios.
“Esfuérzate a lo máximo y da lo mejor de vos
para que cada noche podás dormir tranquilo sabiendo que hiciste
tu trabajo de la mejor forma posible”.
Su entrevista terminó con un “gracias” extensivo
a toda la familia EARTH y la promesa de que siempre la llevará
en el corazón.
Ing.Fabio Rosales
Pionero, Generación 1993
Nicaragua
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Del ejército a la agronomía
El curso de la vida de un ser humano, puede
tomar rumbos impredecibles. Personas que se dedicaron su vida
entera a un oficio, lo dejan todo atrás para emprender
una aventura.
Algunos, de niños, creen que crecerán para imitar
la carrera de sus padres pero terminan ejerciendo una profesión
opuesta. Otros, conocen su vocación y muchas veces
se ven obligados por las circunstancias a escoger un camino
diferente. Pero, un buen día, se levantan y dejan atrás
todas sus preconcepciones para emprender un rumbo nuevo.
Esta es la historia de Fabio Rosales, quien 15 años
después de su graduación, afirma sin titubeos
que la beca que recibió para realizar sus estudios
en la Universidad EARTH es una de las grandes oportunidades
de su vida, que le permitió desarrollarse y hacer la
diferencia.
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Hoy, el ingeniero de 39 años recuerda con
nostalgia el día en el que, aún prestando el servicio
militar, vio en un periódico local el anuncio del proceso
de reclutamiento de EARTH.
En ese momento, las circunstancias de Fabio no eran sencillas. “Como
era de escasos recursos nunca pensé en estudiar en la Universidad”.
A pesar de esta convicción, se animó a responder al
anuncio de EARTH. Tiempo después, y siguiendo en su formación
militar, fue entrevistado por Alfonso Campos, exgerente de la Finca
Agrocomercial de la Universidad, y Carlos Chaves, quien fuera director
del Programa de Educación Permanente (PEP), por muchos años.
Para Fabio, conocer que la oferta académica de la Universidad
se basaba en el área que siempre le había llamado
la atención era el impulso que necesitaba para aplicar, pues
ya para ese entonces, contaba con conocimientos que lo acreditaban
como bachiller técnico agrónomo del Colegio Calasanz,
en León de Nicaragua.
“Diez días después de terminar mis dos años
de pertenencia a las filas militares, entré a EARTH”.
Fue así como el 18 de marzo de 1990, Fabio se unió
al primer grupo de estudiantes seleccionados por la Universidad.
Su madurez y experiencia le permiten valorar hoy día las
vivencias en EARTH. “Me sentí en un ambiente de familia
donde todos nos tratábamos muy bien, éramos muy unidos.
En EARTH practicamos siempre la consolidación de valores
como la responsabilidad, tolerancia y humildad”.
La huella del paso de Fabio por la Universidad se refleja en él
cuando comenta que el compromiso de asumir retos como agentes de
cambio, el desarrollo de habilidades para trabajar en diversas áreas,
la formación versátil, capacidad de tener una visión
amplia y el sentido de liderazgo, son principios esenciales del
legado de EARTH que pone en práctica día con día.
“Sinceramente, hacemos la diferencia en donde estemos”.
“EARTH ha contribuido a completar mis metas”
Al salir de la Universidad, Fabio laboró en Costa Rica por
varios años desempeñándose en los campos de
la cría de cerdos además de cultivos de mango, cítricos
y pochote. Tiempo después, fue el gerente de operación
de la empresa FRUTIPAQUERA, dedicada a la producción de papaya
hawaiana.
Sin embargo, no es sino cuando Blanca Lacayo, colega y compañera
de Fabio en la Universidad, se comunica con él desde Nicaragua,
que decide dejar suelo tico y regresar a casa.
Blanca le propuso dos ofertas laborales que no podía dejar
pasar: una, como docente en la Universidad de las Regiones Autónomas
de la Costa Caribe Nicaragüense (URACCAN), donde por más
de cinco años compartió sus conocimientos y visión
de desarrollo sostenible como profesor de topografía, manejo
integrado de plagas (MIP) y experiencia agrícola. La segunda,
en Bluefields con la Agencia Danesa de Cooperación Internacional
(DANIDA, por sus siglas en inglés), donde trabaja desde 1998.
Allí se ha desempeñado como miembro del grupo socioeconómico,
asesor en mantenimiento, planificador de proyectos sostenibles y,
recientemente, como consultor especialista en conciencia ambiental
y social para la Región Autónoma del Atlántico
Sur (RAAS) de Nicaragua.
Los proyectos emprendidos por Fabio se han convertido en herramientas
clave para el desarrollo local directo y abarcan diversas actividades
en procura de la calidad de la infraestructura rural y el manejo
integrado de los recursos naturales.
“Hemos impactado a 80 comunidades del RAAS, incluyendo grupos
indígenas y étnicos; mejorando el acceso a la educación
con la creación de centros escolares, ampliando el acceso
a electricidad, agua, servicios médicos, asistencia técnica
en agricultura y ganadería, cooperando en la apertura de
caminos y transporte; así como con planes de manejo integrado
de recursos naturales”.
Una de las destacables acciones de la labor de Fabio es el plan
de rehabilitación y manejo ambiental y operativo de dos importantes
microcuencas de la región, que se implementaron luego del
desastre natural causado por el Huracán Mitch.
“Aquí o allá, siento que EARTH ha contribuido
a completar mis metas”. Fabio enfatiza que no importa el país
donde esté, la formación obtenida en la Universidad
le da un perfil que se diferencia en gran medida del agrónomo
tradicional y le abre innumerables puertas de crecimiento.
Ing.Luis Vélex
Honduras
Generación 2002
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Hombre de un brío inspirador
Si de esfuerzo y dedicación se trata, Luis Vélex
es un experto en la materia. Desde niño, aprendió
que las cosas se ganan con sacrificio y tenacidad, y ahora,
de adulto, sigue repitiendo día a día esta lección
de vida para alcanzar sus metas.
Para llegar a ser lo que es hoy, este hondureño debió
superar muchos obstáculos. Luis nació y vivió
toda su niñez en una montaña llamada Las Flores,
perteneciente al municipio de San Esteban del departamento
de Olancho.
“Tenía que caminar hora y media para poder llegar
a una carretera de tierra por donde pasaba un bus cada dos
horas… Mis papás eran campesinos que sembraban
maíz y frijoles en laderas como forma de subsistencia”.
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Aunque Luis pudo concluir la primaria en Las Flores
(en una pequeña escuela unidocente), debió esperar
3 años después de graduado para asistir al colegio;
ya que el más cercano quedaba a 80 kilómetros de su
casa.
“Cuando mi papá decidió matricularme tuvimos
que alquilar un apartamento. Ellos (sus padres) me mandaban frijoles,
arroz, plátano y yuca para que yo no gastara mucho. Logré
terminar mi bachillerato gracias a una beca que conseguí
por mis buenas notas, es más, lo concluí con el mejor
promedio”, relató con orgullo Luis.
Luis, el mayor de siete hijos, actualmente vela no sólo por
el bienestar de su madre, quien enviudó cuando él
cursaba su tercer año de Universidad, sino que cubre los
estudios de sus hermanas menores. De hecho, trasladó a su
familia al Progreso, una ciudad del norte de Honduras “para
tenerlos más cerca y verlos más seguido y que mis
hermanas puedan ir al colegio”.
A sus 31 años, Luis vive en San Pedro Sula y trabaja en la
empresa Hortifruti del grupo Wal Mart. Le gusta mucho leer sobre
historia y temas de superación personal. Además, tiene
facilidad para los idiomas, habla inglés intermedio y un
poco portugués.
Camino y estancia en la EARTH
Cuando uno de sus profesores del Instituto La Fraternidad le dijo
que sus calificaciones lo convertían en un buen candidato
para optar por la EARTH, Luis se vio seducido por la idea. Pero
luego de conocer al entonces estudiante y ahora graduado de la generación
de 1999, Allan Rubio, no lo pensó dos veces.
“Al criarme en el campo, le tomé mucho cariño
a la tierra, a los cultivos y siempre quise estudiar agronomía…
y el modelo de EARTH me ofrecía todo lo que buscaba”.
“El conocimiento adquirido fue algo que me marcó pero,
más que eso, fue la camaradería con los funcionarios,
maestros y compañeros… Poner en práctica la
tolerancia y aceptar las diferencias fue un proceso muy fuerte y
enriquecedor… convivir a pesar de las diferencias”.
Subrayó la gran relevancia que tuvo para él la formación
en valores de EARTH. “Se nos inculcaba la ética y la
moral, que debemos ser transparentes. Además, la conciencia
social… enseñarnos que todos somos iguales y que todos
necesitamos de todos; eso es algo que valoro mucho, en especial,
por la zona de donde vengo”.
De la teoría a la práctica
Después de un breve descanso luego de graduarse, Luis empezó
a trabajar como evaluador de labores agrícolas en el campo
para la empresa Chiquita, en mayo del 2003. Sin embargo, a sólo
dos meses de estar en Chiquita, puso su renuncia ante una tentadora
oferta de la Corporación Matas de Honduras, una de las firmas
más grandes del país en exportación de plantas
ornamentales.
Inició en la parte técnica con las fertilizaciones
y el manejo integrado de plagas durante año y medio y luego
pasó al Departamento de Producción como Jefe del Área
de Viveros y Empaque donde, por un período aproximado de
tres años, estuvo a cargo de unas 40 o 60 personas.
El paso de Luis por Matas de Honduras se tradujo en la reducción
de las pérdidas en un 20%, específicamente, en la
producción de plantas ornamentales como las Ariscas y Cycas.
Por otra parte, se obtuvo la certificación de la empresa
con el Sello MPS-Florimark Production (certificado estrella para
el sector de cultivo ornamental), el cual da fe en Europa de que
el proceso de producción de las plantas conlleva un manejo
adecuado de agroquímicos y que los trabajadores reciben un
trato justo.
“En la parte ambiental, no sólo logramos reducir en
un 30% la cantidad de agroquímicos, sino que nos preocupamos
por utilizar aquellos que son menos dañinos para el ambiente”.
Luego de esa experiencia, fue contratado en Hortifruti, su actual
trabajo. Ahí se desempeña como Encargado del Departamento
de Compras de toda la costa atlántica de Honduras.
“Yo soy el responsable de que las frutas y verduras vayan
desde el productor hasta el supermercado. Entonces, mi función
es tener una relación directa y estrecha con cada uno de
los productores. Brindarles asesoría en la parte de calidad
y la parte técnica… Yo visito la plantación,
identifico en qué aspecto del manejo agronómico están
fallando y, entonces, doy sugerencias y recomendaciones. Cuando
tienen algún problema me llaman y me dicen: Luis, mire, necesito
que venga a ver esto que está pasando, y que me diga qué
podemos hacer”.
El trabajo de Luis también implica garantizar que todos sus
proveedores (unos 40 productores dedicados al cultivo de banano,
plátano, yuca, camote, piña y cítricos) tengan
el mercado asegurado para sus productos. “Creo que estamos
logrando que mucho productor pequeño se haya ido levantando
mediante la labor que desempeñamos en la compañía”.
Pero al medir el impacto, Luis no sólo le ha conseguido a
la empresa unos 10 nuevos proveedores; más aún, se
ha ganado la confianza y respeto de los productores gracias a una
mezcla perfecta entre conocimiento y carisma en su quehacer diario.
Al respecto, comentó complacido que los productores le dicen
“nos gusta como usted trabaja porque es sincero y justo, le
da a uno lo que realmente se merece”.
El legado de EARTH y sus planes futuros
Resumir las enseñanzas, contribuciones e impacto de EARTH
en su desarrollo laboral y personal, no fue fácil para Luis.
En medio de reflexiones, destacó la formación integral,
el enfoque de sostenibilidad y el fomento de valores éticos
y morales.
“EARTH le dio un vuelco total a mi vida. Si no hubiera tenido
esa oportunidad, todavía estaría en la montaña,
sembrando maíz y frijoles”, fueron las palabras que
mejor resumen su pensamiento.
En honor a la mentalidad empresarial inspirada por EARTH, Luis aseguró
que su ciclo profesional se completará el día que
tenga su propio negocio. “Me veo siendo un empresario muy
exitoso, que provea oportunidades para que otras personas vayan
creciendo junto a mí, mediante nuevos proyectos rentables.
Deseo darle empleo a muchas familias”.
En lo específico, Luis planea implementar
dos proyectos: el cultivo de rambután para exportación
y la siembra de plantas maderables como caoba y cedro.
“Son sueños, cosas que yo quiero hacer… y voy
caminando hacia ello”.
Ing. Mayra Ruiz
Generación 2000
Colombia
Encargada del Modelo Empresarial de Gestión Agroindustrial
(MEGA), Cámara de Comercio de Bogotá
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Luchadora apasionada por cumplir sus sueños
Mayra Ruiz proviene de San Juan de Río Seco,
un municipio de aproximadamente 15.000 habitantes, ubicado
en la región central de Colombia.
Escuchó por primera vez de EARTH en su colegio, gracias
a una charla informativa que impartió el graduado Camilo
Santos. “Yo estaba en último año cuando
él hizo la promoción de la Universidad y me
pareció interesante. Primero, por mi vinculación
con la zona rural; pero, más aún, me gustó
la posibilidad de estar con gente de muchos países
y culturas diferentes”.
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Con la mente fija en su ingreso a EARTH, Mayra
superó las limitaciones financieras que vivía su familia,
y se dedicó durante dos meses a buscar apoyo de becas en
entidades públicas y privadas. Contando con el respaldo de
estas instituciones, luchó por lograr el objetivo de convencer
a su papá para que la dejara emprender su aventura; ya que,
en esa época Mayra tenía apenas 17 años. Evidentemente,
lo logró.
De sus vivencias en EARTH, recuerda la oportunidad de compartir
con personas que la animaron para no claudicar en su primer año.
Para ella recibir el apoyo constante de su grupo de coterráneos
y vivir la celebración del décimo aniversario de la
Universidad, con la visita de Mijail Gorbachov, fue inolvidable,
“sentimos los ojos del mundo entero puestos en EARTH porque
éramos únicos y diferentes”.
“Creo que las enseñanzas más importantes de
EARTH son luchar apasionadamente por un sueño y creer que
siendo diferentes se puede llegar lejos”.
Para Mayra, los valores, la filosofía y los principios de
EARTH marcan la diferencia entre los graduados de la Universidad.
“Hablar con claridad y tener ética y compromiso social
con lo que hacemos, es lo que nos hace diferentes y realmente nos
posibilita ser agentes de cambio”.
“Sin EARTH no tendría la formación, los conocimientos,
las herramientas ni la visión de mundo que hoy me permiten
asumir una responsabilidad frente al futuro y contribuir, desde
donde estoy, para que haya un buen porvenir para nuestros hijos”.
Dedicación a las comunidades y a su gente
La experiencia laboral de Mayra comprende labores desarrolladas
tanto en el sector público como el privado.
A nivel estatal, colaboró en el diseño de una política
pública orientada a propiciar un cambio en el sector agrícola
del país. Además, trabajó en el estado de Cundinamarca
en una fundación que implementa programas de agricultura
orgánica para personas con parálisis cerebral.
Actualmente, labora en el desarrollo de un proyecto de la Cámara
de Comercio de Bogotá, llamado Modelo Empresarial de Gestión
Agroindustrial (MEGA). Éste está conformado por un
grupo de entidades de carácter público-privado que
pretenden diversificar y fortalecer la capacidad productiva y exportable
de la región central de Colombia, mediante productos agrícolas
y agroindustriales, posicionándola así como una de
las más competitivas en América Latina.
Mayra es asesora y lidera la parte de producción del proyecto.
“Mi responsabilidad es fijar la estrategia de desarrollo en
producción primaria, considerando que trabajamos con productos
con valor agregado. Trato de mejorar la oferta exportable; más
que eso, es colaborar con toda la gente -productores, campesinos,
asociaciones- que participa en el proceso de producción primaria”.
Estos individuos reciben servicios que incluyen asesorías
para la formulación de un plan de negocios, promoción
de certificaciones, desarrollo tecnológico, formación
y capacitación en temas financieros, entre otros.
“Siempre tratamos de darle a la gente opciones para que vivan
mejor, para que les paguen su producto al mejor precio, para que
vean que hay un mundo diferente al de sus metros cuadrados de finca…
para que se encuentren con otras culturas dentro de su cultura.
Esto contribuye a promover el respeto y la tolerancia en un país
donde casi siempre se resuelven las cosas de manera violenta. Se
trata, en resumen, de darle a la gente herramientas para construir
de manera diferente a través de lo que hacen día a
día”.
Antes de apoyar al proyecto MEGA, Mayra participó en la coordinación
de un plan de seguridad alimentaria con la Federación Nacional
de Cafeteros. “Le dábamos opciones a la gente, unas
3.000 familias rurales, para que tuvieran seguridad alimentaria
mediante producción limpia. Esta dinámica implica
un involucramiento de la familia con gran impacto social. Dos años
después del proyecto, los beneficiados han seguido implementando
el programa”.
También, brindó acompañamiento a un grupo de
80 productores de caucho durante la gestión del primer crédito
asociativo para la siembra de 2.000 hectáreas de dicho producto.
“Este proyecto quedó como modelo y trazó una
ruta. Hoy, ese grupo es operador de crédito para todo el
país”.
La graduada también dedica parte de su tiempo al impulso
de proyectos propios. Cultiva helecho de cuero en la finca de una
socia y hace tres años inició uno de uchuva, fruta
similar a un tomate pequeño, en un lote de su propiedad.
Con su familia, desarrolla un proyecto de café orgánico
a largo plazo.
“Todavía no me permitiría retirarme a trabajar
sólo con mi empresa porque siento un gran compromiso con
la gente, de trabajar con empresarios, campesinos, productores y
otras personas; saber que con mi trabajo puedo ayudar a mejorar
su condición de vida”.
| Ing.Wanquiriam
Castañeda
Generación 2002
Guatemala
Área de Medio Ambiente – Ingenio El Ángel
– El Salvador
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La importancia de la educación
Wanquiriam Castañeda es la menor de
una familia de cinco hermanos, quien nació en
un remoto poblado llamado Barillas de Huehuetenango,
en Guatemala.
Pese a las limitaciones económicas
que experimentaban, los padres de Wanquiriam siempre
valoraron la importancia de darles educación
a sus hijos y se esforzaron para que ella y sus hermanos,
completaran una carrera universitaria.
Como muchos otros líderes de
diversas comunidades alrededor del mundo, Wanquiriam
conoció EARTH estando en la secundaria Escuela
Nacional Central de Agricultura de Bárcena (ENCA).
Su profesor de proyectos empresariales y graduado de
EARTH en 1995, Ramiro González, facilitó
espacio en sus horas de clase para que los estudiantes
recibieran información sobre la Universidad.
Wanquiriam formó parte del grupo de cuatro personas
de la ENCA que fueron seleccionadas.
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Al
servicio del ambiente y la gente
Entre las enseñanzas más útiles
de EARTH y que Wanquiriam destaca, está el aprendizaje
a partir de la experiencia. “El respeto al medio ambiente
y a la gente, la aproximación a la realidad desde una
óptica integral y el desarrollo de la capacidad para
la toma decisiones, son lecciones que valoro mucho”.
Para esta graduada, la consolidación
de valores y la importancia de trazarse metas y dedicarse
con mística a cumplirlas, fueron otras de las enseñanzas
importantes obtenidas durante sus años en EARTH. “Aprendí
a acercarme, tratar a la gente y conocerla. A la larga, si
uno trata bien a la gente le ayuda a crear compromisos y a
generar buenos resultados”.
Una vez graduada, Wanquiriam regresó
a Guatemala. Su primer trabajo fue dando clases de Economía
Agrícola en una escuela avalada por la Universidad
de San Carlos.
Posteriormente, fue seleccionada de un grupo
de 70 candidatos, para trabajar como administradora de 11
fincas pequeñas de plantas ornamentales en distintos
lugares del país. En ellas, Wanquiriam revisaba aspectos
relacionados con control de calidad en exportación
y control de cultivo.
“Aprendí bastante durante el
año y medio que estuve y, sobre todo, a relacionarme
con la gente. Al inicio, busqué ganarme la confianza
de quienes trabajaban a mi lado; aspecto que después
me permitió acercarme a ellas, ganándome su
respeto y cariño”.
Después de contraer matrimonio con
Carlos Roque, quien no sólo es su colega y actual socio
de negocios, sino excompañero de generación
en EARTH, se trasladó a El Salvador, donde una nueva
oportunidad laboral llegó pronto.
Se trataba de una plaza en el área
de medio ambiente del Ingenio El Ángel. “En ese
momento veía la parte de contaminación ambiental
y contaminación de agua, pero lo más complicado
era explicarle a la gente que los tanques de azúcar
no debían rebalsarse. Lo que hicimos fue exponerles
que con eso perdíamos azúcar y, por ende, dinero”.
En su afán de lograr una producción
más limpia, Wanquiriam recurrió a una de las
enseñanzas de EARTH: acercarse a la gente.
Luego de un tiempo de practicar una producción
más limpia, los datos variaron de manera impresionante.
En las últimas dos zafras se pasó de perder
un promedio 15 libras de azúcar por tonelada de caña
-el equivalente a medio millón de dólares -
a tan sólo 0,6 libras por tonelada. También
se reportó una reducción en el consumo de agua
de 1,2 metros cúbicos de agua por tonelada de azúcar
a 0,7 metros cúbicos.
“En resumen, evitamos contaminación,
limpiamos el agua, aplicamos procesos de producción
más eficientes, recuperamos azúcar y aumentamos
el rendimiento; además de que, en términos de
calidad de vida, mejoramos la disponibilidad y calidad del
agua para la gente de las comunidades aledañas”.
Estos logros le merecieron al Ingenio, el
Premio Nacional al Medio Ambiente, por un proyecto de manejo
del agua con medidas de producción más limpias.
Asimismo, una mención especial por parte de la Comisión
Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), en la categoría
de innovación tecnológica ambiental.
Siguiendo esta misma línea, el Ingenio
recicla papel cartón y plástico a gran escala.
“Tratamos de dar una disposición final apropiada
a los desechos, por lo tanto, los donamos a una ONG que los
vende como medio para generar recursos propios. En cuanto
al Ingenio, reciclando nos ahorramos el dinero que hay que
pagar por llevar la basura a un botadero. Lo tenemos institucionalizado
y es parte de lo que estoy liderando”.
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Ing.Filiberto
Hodgson
Generación 1997
Nicaragua
Especialista
en Planificación - Demarcación y Consolidación
de Áreas Protegidas - Ministerio del Ambiente y los
Recursos Naturales de Nicaragua
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“EARTH me ayudó a cumplir mis metas”
Luego de terminar el colegio, Filiberto Hogdson ingresó
a Bluefields Indian & Caribbean University (BICU)
aprovechando una beca que obtuvo para estudiar ingeniería
naval. Sin embargo, seis meses más tarde, la
carrera fue clausurada como consecuencia de las condiciones
económicas y financieras, la situación
política y ambiental de la zona.
En ese momento, volvió a rondar por su mente
la idea de estudiar agronomía, aunque sabía
que esto era un sacrificio financiero que su familia
no estaba en capacidad de asumir.
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Fue entonces que fungiendo como profesor
de educación física de secundaria en la comunidad
El Rama, Filiberto descubrió EARTH. “Me tropecé
con unos documentos que hablaban de la Universidad y me detuve
a revisar la información que había llegado hacía
un año. Al leerlo me entusiasmé y decidí
intentarlo. Apliqué porque decía que era de
agronomía, algo que siempre me había gustado
mucho, desconociendo casi por completo el modelo educativo”.
Tuvo la oportunidad de aplicar y participar en la entrevista
correspondiente al proceso de reclutamiento de estudiantes
en su comunidad y, para su sorpresa, a los pocos días
recibió un telegrama de convocatoria para presentarse
a la Agencia Internacional de Desarrollo de Estados Unidos
(USAID, por sus siglas en inglés) junto al grupo de
jóvenes que habían sido preseleccionados.
“Yo fui uno de los cinco afortunados. Esa beca era muy
especial, ya que además del 100% de la colegiatura,
incluía ayuda financiera mensual, seguro médico,
dinero para comprar libros y pasajes hacia EARTH. Esto, con
el compromiso de que al graduarme debía trabajar en
un programa relacionado con agronomía en la AID y permanecer
en Nicaragua un mínimo de dos años”.
Durante su época de estudiante, se caracterizó
por ser una persona muy ordenada, a quien le gustaba participar
en actividades deportivas. “La vida estudiantil, las
experiencias con mis compañeros y los buenos amigos
como don Irio Molinari, me ayudaron a aprender mucho más
de la vida”.
Filiberto es un graduado que reconoce firmemente lo que la
Universidad representó para él y lo retribuye
a la Institución siendo abanderado de su misión
y cooperando en la selección de líderes en su
comunidad. “Si no hubiera tenido la oportunidad de estar
en EARTH, jamás hubiera cumplido mi sueño de
estudiar agronomía. EARTH me ayudó a cumplir
mis metas y como muestra de mi gratitud, siempre estaré
dispuesto a brindarle a la Universidad mi colaboración
en el proceso de admisiones”.
La familia de Filiberto fue favorecida por partida doble,
pues uno de sus tres hermanos, Edmar, también recibió
apoyo para estudiar en EARTH y graduarse en la generación
del año 2002. “Con mi ayuda y la de mi hermano,
han cambiado las condiciones de vida de mi familia. Hemos
acondicionado la casa para que la cocina ya no fuera de leña,
sino de gas, para que así nuestra mamá esté
más cómoda. También le pudimos ayudar
a los otros hermanos y motivarlos para estudiar”.
“El trabajo en las comunidades me lo inculcó
EARTH”
Las enseñanzas de EARTH que calaron más profundo
en Filiberto fueron el sentido de liderazgo y el compromiso
con el cambio a favor del medio ambiente. No es casual que
sus oportunidades laborales le hayan permitido explotar estos
valores al máximo.
Con el fin de retribuir el beneficio de su beca a la AID,
este graduado se involucró en proyectos cuyos objetivos
se dirigen a beneficiar social y ambientalmente a Nicaragua;
muy específicamente en la necesitada zona Región
Autónoma del Atlántico Sur (RAAS).
Al graduarse en 1997, Filiberto se incorporó a BICU
como coordinador de la carrera de Ingeniería Agroforestal
en Bluefields y, además, fue nombrado como el segundo
a bordo del equipo de dicha instancia en las comunidades de
El Rama y Puerto Cabezas. También laboró en
el Instituto Nacional Forestal (INAFOR), como Delegado Municipal
en Bluefields y responsable del manejo forestal en la Región
del Atlántico Sur (RAAS).
Como coordinador de la carrera de Ingeniería Agroforestal,
Filiberto realizó una investigación para crear
un programa de desarrollo comunitario en la sede de Bluefields.
Posteriormente estuvo a cargo de la formulación del
mismo, culminando con la consecución de los recursos
necesarios para la puesta en marcha del programa.
Los impactos de este proyecto incluyen el establecimiento
de un centro de capacitación en agroforestería
comunitaria, el cual cuenta con las facilidades para atender
capacitaciones dirigidas a comunitarios y comunitarias, así
como a la población estudiantil de las carreras de
ecología, biología y agroforestería.
Con este proyecto se han beneficiado más de 10 mil
personas en un período de seis años.
Estando en EARTH, Filiberto junto a su hermano Edmar y otros
dos colegas, Leonel Luna y Jimmy Hernández (de las
generaciones 1999 y 2000, respectivamente), decidieron formar
una empresa de consultorías ambientales y sociales
llamada Fundación para el Desarrollo Sostenible (FUNDESO).
La empresa, actualmente presidida por Edmar, contribuye al
desarrollo sostenible de la sociedad nicaragüense mediante
la formulación, gestión y acompañamiento
a programas y proyectos integrales con participación
ciudadana.
FUNDESO estableció una alianza con la empresa Natural
Resources Consulting Group (NRCG, dedicada a la educación
en temas ambientales y de compromiso social) con la que emprendió
proyectos de desarrollo comunitario, ambiental y áreas
protegidas para Bluefields. Con esta alianza, FUNDESO se convirtió
en la entidad representante de NRCG para la RAAS, adquiriendo
un carácter de organización no gubernamental.
Entre los logros posteriores de FUNDESO con NRCG resalta la
implementación de un proyecto de humedales con Conservación
Internacional (CI) en el 2004, la capacitación y asistencia
técnica a pequeños y medianos productores agropecuarios,
acciones en el campo de la salud ambiental, estudios de desarrollo
local participativo, agricultura sostenible y proyectos de
participación ciudadana con enfoque de género
para ocho comunidades de Kukra Rivers en Bluefields.
Filiberto se desempeñó entre el 2001 y 2004
como consultor para el Programa de las Naciones Unidas para
el Desarrollo (PNUD) en el área de seguridad alimentaria
y producción agrícola; con la Agencia Danesa
de Cooperación Internacional (DANIDA) en proyectos
de caminos y autoabastecimiento; y con BICU en temas comunitarios
y de autodesarrollo. Estos programas le dieron la oportunidad
de generar un gran impacto en su región.
Hasta el 2003, fue el coordinador de un Programa del Banco
Mundial ejecutado a través del Fondo de Inversión
Social de Emergencia (FISE), denominado Programa de Desarrollo
Comunitario para Pueblos Indígenas y Comunidades Étnicas,
llevando más de 200 proyectos de impacto directo en
las dos regiones del caribe nicaragüense (RAAN y RAAS).
Desde este puesto, “ayudé a subcontratar personas
capacitadas para abrir centros de salud, favorecer la electrificación,
reforestar, construir caminos y botes e instalar equipos de
radio”.
En el 2004 realizó un posgrado en
Formulación, Evaluación y Seguimiento de Proyectos
en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN).
Además, a finales del 2006, obtuvo una maestría
en Ciencias Forestales con la Unión Europea. Posterior
a su regreso de Europa a la realidad nicaragüense en
diciembre del 2006, aprovechó para desarrollar algunos
proyectos personales.
Hasta julio del 2008 trabajó con la Comisión
de Reconciliación, Paz y Justicia que preside el Cardenal
Miguel Obando y Bravo, como asistente ejecutivo del Presidente
de una de las entidades miembros de dicha comisión.
A partir de agosto del 2008, comenzó a laborar como
Especialista en Planificación en el componente de Demarcación
y Consolidación de Áreas Protegidas adscrito
al Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales y parte
del Programa de Ordenamiento de la Propiedad en Nicaragua
impulsado por cuatro fuentes: Banco Mundial, Fondo Nórdico
para el Desarrollo, Cuenta Reto del Milenio y contrapartida
de gobierno.
En el marco de este desempeño laboral Filiberto ha
trabajado en la demarcación física y rotulación
de 12 áreas protegidas en cuatro departamentos de Nicaragua
(Chinandega, León, Estelí y Madriz). Adicionalmente,
coordinó el proceso de formulación del instrumento
de Política de Tierras en Áreas Protegidas,
supervisó y monitoreó los planes de manejo de
seis áreas en los departamentos de Chinandega, León
y Madriz, y llevó la planificación del proyecto
y la formulación, el seguimiento y monitoreo de los
Planes Operativos Anuales (POAs) .
En el ámbito particular, Filiberto desarrolló
un pequeño negocio de materiales de construcción.
“En el poco tiempo libre que me resta, desarrollo a
pequeña escala algunos cultivos como: maíz,
yuca, melón, sandía, maracuyá, granadilla,
uva, pepino, chayote, entre otros”.
“Me he inclinado mucho por el trabajo en las comunidades
porque es un gusanito que me inculcó EARTH. Las herramientas
que me dieron, la ética y el amor por la naturaleza
y el ambiente son las lecciones que aplico día a día”.
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Joel Tejeda
Honduras
Generación 1993
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Un agrónomo con
“don de gente”
Joel Tejeda no imaginaría que la experiencia
de visitar productores en sus ranchitos y fincas, la cual
adquirió como parte del curso de desarrollo comunitario
en EARTH, sería la que repetiría día
a día en su trabajo desde hace casi 15 años
en comunidades de todo el país.
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Este hondureño de 37 años ocupa el puesto de
Procurador de Fruta en la transnacional Honduras Farma, una
empresa bajo el régimen de zona libre que exporta chile
jalapeño. “Mi responsabilidad es que llegue chile
todos los días a la fábrica para que las 1.500
mujeres que están empleadas tengan trabajo. Por ello,
me dedico a conseguirlo por todo el país, programar
siembras, hacer planes de fertilización y fumigación,
y dar asesoría a los productores”. Agregó
que en su campo es conocido como especialista en fertilización
y nutrición de hortalizas.
De las satisfacciones que le brinda su quehacer como agrónomo,
Joel destacó la capacidad que ha ido desarrollando
para establecer empatía con la gente y el hecho de
tener la posibilidad de incidir positivamente en sus vidas
mediante la asesoría y el acompañamiento. “Sé
que estoy haciendo bien mi trabajo cuando los productores
de diferentes zonas del país le piden a mi jefe que
sea yo quien los visite para hacer negocios. Ellos saben que
me comprometo y tengo el valor como agrónomo de plantear
la situación tal como es y no ofrecerles más
de lo que puedo dar”.
Joel precisó que, actualmente, trabaja con unos 120
productores de chile, quienes han sido certificados por la
empresa con normas EUREP-GAP.
Antes de Honduras Farma, Joel laboró como encargado
de una finca de 100 hectáreas con sembradíos
de plátano para exportación, ubicada en la zona
norte del país. Durante año y medio, asumió
todo lo relacionado con el pago de planillas y el manejo de
personal.
Luego, aprovechando el bagaje de la pasantía en tabaco
que había realizado en Costa Rica, aplicó para
la vacante de un ingeniero agrónomo en la British American
Tobacco (BAT). Allí hizo carrera durante casi 7 años,
primero como técnico de campo responsable de asesorar
a los cultivadores de tabaco en los departamentos de Copán,
Yoro, Santa Bárbara y la frontera con Guatemala; y
posteriormente, como gerente de zona en otras localidades.
“A los dos años en BAT me enviaron al lado de
la frontera con Nicaragua a iniciar negocios en Danlí
porque la empresa no tenía presencia en esa zona, un
año después fui nombrado gerente de zona en
Danlí y Yoro, donde trataba con unos 40 productores”.
También fue enviado a México por un período
de 6 meses para supervisar las siembras de la tabacalera en
tierras aztecas.
“EARTH me dio la idea hacia dónde ir….”
Además de darle la oportunidad de prepararse académicamente
en la profesión, Joel aseguró que EARTH le proporcionó
las herramientas que le permitieron discernir su norte. En
primer lugar, aprendió que debía luchar por
sus metas a pesar de las dificultades. Al respecto, recordó
todos los esfuerzos y sacrificios durante su primer trimestre
de estudios debido a que no contaba con ninguna formación
técnica previa en agricultura; pero “con las
ganas y el apoyo de profesores y compañeros pude salir
adelante”.
En segundo lugar, recalcó como la EARTH logró
su identificación plena con la frase “agente
de cambio”, la cual está implícita en
la misión y visión institucional. “Nunca
dejo de preguntarme: ¿lo estaré haciendo bien”.
Finalmente, se refirió a la relevancia dada por la
Universidad a los valores éticos, entre ellos, la honestidad.
“Además de los buenos resultados de mi trabajo,
la honestidad me ha llevado a ganarme la confianza y el respeto
de la gente”.
Todo esto lo hace asegurar sin vacilaciones que “gracias
a EARTH estoy hoy aquí”.
Paralelo a su empleo actual en Honduras Farma, Joel se dedica
por cuenta propia al alquiler de tierras para el cultivo de
chiles, cebollas y tomates. Esto, a pesar de que en 1998,
el huracán Mitch arrasó con su cosecha de casi
8.4 hectáreas de plátano.
En un futuro cercano, espera ampliar sus horizontes como dueño
de una empresa dedicada a la venta de agroinsumos y la prestación
de servicios técnicos.
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